
De nuevo nos vemos, querido diario. En primer lugar agradecer a todos las muestras de cariño y la preocupación por el estado de salud de mi santa. Ya le han quitado los puntos que tenía y está en fase de franca recuperación. La tengo en un “palmito”. Limpio, friego platos, hago camas, tiendo ropa y atiendo a los perricos y demás “animales” de casa como son mis dos “tiernos infantes”. Mi santica creo que está mejor que en brazos y no creo que tenga ningún reproche que hacerme por ahora. Esperamos con entusiasmo que ya se pueda mover un poquico más, el médico describió su cicatriz como un “navajazo de un lado a otro de la cadera”, para que nos comience a hacer comidicas de esas que nos gustan, un buen potaje, olla de cerdo, arroz y habichuelas y todos esos guisicos que tanto nos gustan. Al menos el que esté en casa nos va a servir para comer como señores, que cuando ella está en el trabajo pone voluntad pero tanto calentar platos y tanto microondas nos hace parecer que comemos peor que un soltero. Supongo que en un par de días podrá volver a estar operativa, al menos para preparar comidas, a fin de cuentas los toreros con cornás como esa reaparecen a los diez días…
También tengo buenas noticias, en cuanto a la evolución de mi cuerpo. Estoy aún más jamón que antes, si es que se puede llegar a tener un cuerpo con más poderío de que yo tenía. Mi peso actual es de 70 kg. y 300 gramos, luego en este par de semanas ya me he descargado de dos kilos setecientos. La “hoja de ruta” sigue su camino. Mi zagalico el pequeño, como es tan pragmático, me ha bajado los humos diciéndome que los dos primeros kilos son de proteínas y que por lo tanto no se notan en la barriga… ¡Siempre me tiene que poner los pies en el suelo!.
Debo comentar, querido diario, que no es que esté decaído o de bajón. El tema que actualmente me encuentro es que el año pasado era todo nuevo y tenía capacidad de asombro por las nuevas cosas que iba descubriendo, ahora es todo un poco más repetitivo y si encima estoy tan gordo, pues es difícil mantener el tono, pero nada grave, ya encontraremos el humor por otro sitio.
Como decía la semana pasada, estoy teniendo problemas con el tema de entrenar a pie. Siempre que me toca rodar pasa algo. Esta semana si pude correr el jueves, pero el sábado que tenía que hacer un R 90´ no pude hacerlo pues habíamos quedado a las 11 con los compañeros del Tri-oráculo de Santa Pola para ir a Tabarca a comer un caldero. Al final el viernes tenía descanso y el sábado me lo tomé para ir de excursión, ¡ya tengo otro déficit de entrenamiento!.
El sábado fue un día bastante entretenido. En un velero muy bonico nos fuimos a Tabarca y regresamos a la luz de la luna con todo el velamen desplegado… La pena fue que a mi vera estaba el feo de Stani y lo que podía haber sido un romántico viaje de enamorados, se quedó en: ¡Qué corra el aire y no te pongas tan tierno!. La verdad es que estaba deseando llegar a tierra pues no iba adecuadamente vestido para la ocasión y me helé de frio en la proa del barquico dichoso. Desde aquí dar las gracias a los compañeros de Santa Pola por el día tan estupendo que nos prepararon. Ni que decir tiene que mi santa se quedó en casa, no era plan de montarse en barco con “el navajazo” que llevaba. El caldero, las cervecicas y la compañía fue lo mejor. Espero que los nenicos nos envíen las fotos que nos hicimos. En el blog de Stani hay un par.
El domingo teníamos la subida a la Cruz de la Muela. El cupo de la inscripción se cerró varios días antes. Las ciento ochenta plazas se acabaron pronto. La fauna de la inscripción era variada. Unos diez o doce especialistas de montaña de los buenos. Cien corredores variados, unos de ruta, otros triatletas y los menos de montaña. El resto un nutrido grupo de senderistas que acudían a la cita sin saber muy bien donde se metían. En la cabeza un gorrito de esos que parecen una cubitera, una mochilica pequeña a los hombros y un palo, bordón o unos palos telescópicos con punta que parecían que iban a esquiar en las manos. Temí por la vida de algún corredor, pues esos afilados aditamentos podrían haber sido un arma mortal en manos de un poco avezado senderista.
A la subida acudieron, engañados por Alfonso, varios de los protagonistas del sábado en Tabarca. Según me comentan tienen las patas tan malicas que no pueden sentarse ni a “cagar”. Es lo malo de una subida que tiene cuatro kilómetros setecientos cuarenta metros y que comienza a 62 metros de altitud y termina en 344 mts, hay momentos en que la cuesta se empina tanto que no queda más remedio que respirar hondo y andar lo que se pueda. Mi menda, que ya sabía de que iba el corte, no se apretó demasiado, sabía que si te aprietas al día siguiente los cuadriceps estallan de dolor. Mis anteriores marcas, al menos las que he encontrado, estaban en 31 y 34 minutos, esta vez 37:47 fue lo que marcó el reloj al llegar a lo alto. La subida es dura, espero que pronto pueda poner alguna foto, se ve en lo alto a la gente andar en fila de a uno. El regreso lo hice corriendo y entonces fue cuando me puse los cuadriceps a tope. Hoy estoy algo tocado, pero puedo correr, poco, pero puedo.
El lunes, como tenía la conciencia intranquila, no pude menos que hacer penitencia y hacerme el rodaje de 90 minutos que me había saltado el sábado. Salió despacico, pero salió como pudo. Por la tarde nadé dos mil quinientos metros en 58 minuticos y luego para terminar de purgar mis pecados me he metido a la sesión de spinning de 45 minutos, un poco para tranquilizar mi conciencia y otro poco para ver a mis monitoras que hacía ya varios días que no las veía. Al final, el señor me ha castigado y ha aparecido un monitor calvo a dar la clase, lleno de músculos para alborozo de las nenicas que llenan a rebosar la sala y desesperación de los nenicos que somos clara minoría.
La carrera fue como siempre. Primero unas bromas con el personal y decir “la verdad”, que no podía correr que estaba malico. Luego hemos salido a toda caña y a esperar a que el personal madurara. La alegría ha sido que, por primera vez desde hace muchos meses, los tres nenicos hemos vuelto a correr juntos. Mi zagal mayor, mi zagal pequeño y yo. Me hacía mucha ilusión que mi nene mayor volviera a una carrera, aunque el hombre hizo lo que pudo. Mi Pablo llegó muy cerca mía. Tiene mucho mérito pues ha perdido este verano 17 kilos y está preparando triatlón esta temporada.
Este fin de semana nos iremos a San Javier a correr la media maratón que hacen por allí. Ya veremos como sale. Lo bueno que tienen estas carreras es que vamos sin presión, como un rodaje más, unos salen mejor y otros peor. Seguro que es divertido, aunque me ganen el mamoncete del Stani y el Capitán Bajoca.
También tengo buenas noticias, en cuanto a la evolución de mi cuerpo. Estoy aún más jamón que antes, si es que se puede llegar a tener un cuerpo con más poderío de que yo tenía. Mi peso actual es de 70 kg. y 300 gramos, luego en este par de semanas ya me he descargado de dos kilos setecientos. La “hoja de ruta” sigue su camino. Mi zagalico el pequeño, como es tan pragmático, me ha bajado los humos diciéndome que los dos primeros kilos son de proteínas y que por lo tanto no se notan en la barriga… ¡Siempre me tiene que poner los pies en el suelo!.
Debo comentar, querido diario, que no es que esté decaído o de bajón. El tema que actualmente me encuentro es que el año pasado era todo nuevo y tenía capacidad de asombro por las nuevas cosas que iba descubriendo, ahora es todo un poco más repetitivo y si encima estoy tan gordo, pues es difícil mantener el tono, pero nada grave, ya encontraremos el humor por otro sitio.
Como decía la semana pasada, estoy teniendo problemas con el tema de entrenar a pie. Siempre que me toca rodar pasa algo. Esta semana si pude correr el jueves, pero el sábado que tenía que hacer un R 90´ no pude hacerlo pues habíamos quedado a las 11 con los compañeros del Tri-oráculo de Santa Pola para ir a Tabarca a comer un caldero. Al final el viernes tenía descanso y el sábado me lo tomé para ir de excursión, ¡ya tengo otro déficit de entrenamiento!.
El sábado fue un día bastante entretenido. En un velero muy bonico nos fuimos a Tabarca y regresamos a la luz de la luna con todo el velamen desplegado… La pena fue que a mi vera estaba el feo de Stani y lo que podía haber sido un romántico viaje de enamorados, se quedó en: ¡Qué corra el aire y no te pongas tan tierno!. La verdad es que estaba deseando llegar a tierra pues no iba adecuadamente vestido para la ocasión y me helé de frio en la proa del barquico dichoso. Desde aquí dar las gracias a los compañeros de Santa Pola por el día tan estupendo que nos prepararon. Ni que decir tiene que mi santa se quedó en casa, no era plan de montarse en barco con “el navajazo” que llevaba. El caldero, las cervecicas y la compañía fue lo mejor. Espero que los nenicos nos envíen las fotos que nos hicimos. En el blog de Stani hay un par.
El domingo teníamos la subida a la Cruz de la Muela. El cupo de la inscripción se cerró varios días antes. Las ciento ochenta plazas se acabaron pronto. La fauna de la inscripción era variada. Unos diez o doce especialistas de montaña de los buenos. Cien corredores variados, unos de ruta, otros triatletas y los menos de montaña. El resto un nutrido grupo de senderistas que acudían a la cita sin saber muy bien donde se metían. En la cabeza un gorrito de esos que parecen una cubitera, una mochilica pequeña a los hombros y un palo, bordón o unos palos telescópicos con punta que parecían que iban a esquiar en las manos. Temí por la vida de algún corredor, pues esos afilados aditamentos podrían haber sido un arma mortal en manos de un poco avezado senderista.
A la subida acudieron, engañados por Alfonso, varios de los protagonistas del sábado en Tabarca. Según me comentan tienen las patas tan malicas que no pueden sentarse ni a “cagar”. Es lo malo de una subida que tiene cuatro kilómetros setecientos cuarenta metros y que comienza a 62 metros de altitud y termina en 344 mts, hay momentos en que la cuesta se empina tanto que no queda más remedio que respirar hondo y andar lo que se pueda. Mi menda, que ya sabía de que iba el corte, no se apretó demasiado, sabía que si te aprietas al día siguiente los cuadriceps estallan de dolor. Mis anteriores marcas, al menos las que he encontrado, estaban en 31 y 34 minutos, esta vez 37:47 fue lo que marcó el reloj al llegar a lo alto. La subida es dura, espero que pronto pueda poner alguna foto, se ve en lo alto a la gente andar en fila de a uno. El regreso lo hice corriendo y entonces fue cuando me puse los cuadriceps a tope. Hoy estoy algo tocado, pero puedo correr, poco, pero puedo.
El lunes, como tenía la conciencia intranquila, no pude menos que hacer penitencia y hacerme el rodaje de 90 minutos que me había saltado el sábado. Salió despacico, pero salió como pudo. Por la tarde nadé dos mil quinientos metros en 58 minuticos y luego para terminar de purgar mis pecados me he metido a la sesión de spinning de 45 minutos, un poco para tranquilizar mi conciencia y otro poco para ver a mis monitoras que hacía ya varios días que no las veía. Al final, el señor me ha castigado y ha aparecido un monitor calvo a dar la clase, lleno de músculos para alborozo de las nenicas que llenan a rebosar la sala y desesperación de los nenicos que somos clara minoría.
La carrera fue como siempre. Primero unas bromas con el personal y decir “la verdad”, que no podía correr que estaba malico. Luego hemos salido a toda caña y a esperar a que el personal madurara. La alegría ha sido que, por primera vez desde hace muchos meses, los tres nenicos hemos vuelto a correr juntos. Mi zagal mayor, mi zagal pequeño y yo. Me hacía mucha ilusión que mi nene mayor volviera a una carrera, aunque el hombre hizo lo que pudo. Mi Pablo llegó muy cerca mía. Tiene mucho mérito pues ha perdido este verano 17 kilos y está preparando triatlón esta temporada.
Este fin de semana nos iremos a San Javier a correr la media maratón que hacen por allí. Ya veremos como sale. Lo bueno que tienen estas carreras es que vamos sin presión, como un rodaje más, unos salen mejor y otros peor. Seguro que es divertido, aunque me ganen el mamoncete del Stani y el Capitán Bajoca.
P.D.: Espero tener algo más de tiempo esta semana y hablar sobre "Como planificar la carrera" y sobre el "entrenador de natación"