miércoles, 30 de diciembre de 2009
¿Navidad?... ¡Puagggg!
lunes, 28 de diciembre de 2009
Cinturica de avispa.... Jajajaja....
Garban, ¿tú vas a trabajar o a una fiesta retro por motivo de la Navidad?. ¡Qué pintón te has puesto, vas a dar el golpe!. Ni Travolta con sus pantalones de pitillo y su chupa negra clava el “tipo” tan bien como tú.
martes, 6 de octubre de 2009
Tenemos el mismo problema de hace 15 años
lunes, 28 de septiembre de 2009
¡Cumpleaños Feliz!


miércoles, 23 de septiembre de 2009
¡Sigo vivo y también sigo viviendo!.
miércoles, 3 de junio de 2009
¿Cuántas veces voy a vivir?

Sabía la respuesta y creí que esta era la que me iba a sacar de la duda, de si sería capaz de superar el fielato que me pusiera en la lista de los aprobados… Es una respuesta escueta, directa, sin necesidad de más explicaciones… No, no voy a vivir otra vida…
Cuando llega el momento del “repaso”, generalmente me arrepiento de lo que he hecho en momentos puntuales que han marcado mi ruta… Si volviera a vivir no tomaría esta decisión… Si pudiera regresar a aquel día, no habría tomado aquella actitud… Si tuviera otra oportunidad no viviría como he vivido en algunos aspectos…
¿Qué me hace proponerme este repaso de forma tan negativa?. ¿Porqué valoro tan negativamente mi paso por este mundo?. Me gustaría poder ser lo suficientemente valiente para afrontar esta vida, ya vivida, al menos por última vez, en el momento del repaso, de una forma más positiva. ¿Porqué arrepentirme de lo que he hecho?. Debí atacar la situación de otra forma. Debí plantearme el porqué no hice más cosas de las que acometí…¿Me arrepiento de lo que he vivido y no me arrepiento de no haber vivido otras sensaciones, otras situaciones?. He realizado un examen de conciencia, el último… Pero aún estoy vivo… Aún puedo cambiar mi vida y vivir aquello que me gustaría vivir y no lamentarme por lo que hice y ya no tiene remedio, bueno o malo… Es lo mismo, a los perdedores sólo nos queda nuestro propio reconocimiento, el tener nuestra conciencia tranquila.
No tengo valor para afrontar que esto se acaba, ahora o dentro de mil años… No lo sé, pero lo seguro es que es finito… Se acaba y me da miedo… Tanto miedo… En mi pánico suplico deseando no haber vivido. Siempre la solución más fácil… La más cobarde… Por eso los suicidas no obtienen nunca ningún respeto… Lo más sencillo, la solución que hace desaparecer mis miedos es esa…Desear no haber vivido… Si no vivo no tendré que morir…
Esos miedos, los temores por lo desconocido… Aquí comienza lo más difícil de comprender… Si ya no estoy vivo lo que hay después no es desconocido… ¿Porqué tenemos que obsesionarnos creyendo desconocer lo postrero?. El desconocimiento es un placer solamente reservado a los vivos…
Respiro y soy consciente de que aunque esté realizando un repaso a mi vida, es por eso mismo, porque aún estoy vivo… Mientras que siga en este mundo tengo tiempo de realizar todo aquello que hubiera deseado hacer o ser… En cualquier punto de mi vida, por cercano que esté al final de ella, puedo utilizarlo como inflexión de ella. No quiero seguir castigándome por las decisiones tomadas, por los errores cometidos, eso ya no es vida, está muerto. El presente es la vida y el futuro es la esperanza por seguir viviendo. Debo seguir y realizar todo aquello que no he acometido aún y que me gustaría haber conseguido… Todavía tengo tiempo para tomar la decisión de ser un aventurero, un carpintero o un actor de cine porno… sigo vivo… Otra cosa será cuanto tiempo podré disfrutar de mis deseos que durante tanto tiempo han estado sometidos por reglas nunca escritas, por disciplinas autoimpuestas… Por cárceles inexistentes sólo creadas en nuestra conciencia… Y por eso me examino en negativo. Tengo miedo de no haber superado las expectativas, aunque muchas de ellas no eran más que ilusiones creadas por mi ego…
¿Qué es lo que hubiera querido hacer y no he hecho?. He de dejar de lamentarme por lo que hice, debo ser valiente y acometer lo que en algún momento me hubiera ilusionado y no hice.
El día clarea y aún sigo aquí, dejemos el descanso… Los sueños no son más que el intentar vivir una vida que no es la tuya… Lo que sueñas no lo vives… Mientras duermes es como si estuvieras muerto… La diferencia entre el sueño y la muerte es que mientras que duermes crees vivir y cuando mueres ya no vives, pero ni una cosa ni la otra son vida. La primera es una ilusión, la segunda es… Lo que estoy seguro es que no es desconocimiento, no se puede desconocer lo que no existe, simplemente no es…
Mientras paseo de regreso a casa veo a personas correr por una ancha y larga avenida que parece no tener fin… ¿A dónde creen que les llevará esa carrera?. ¿Dónde finalizará ese camino?. ¿Qué creen que van a encontrar al final de ese esfuerzo?. ¿Reconocimiento, autoestima, vigor físico, eterna juventud…? O quizás ¿El secreto de la vida eterna?... No, eso sí que no… A esa pregunta también sé la respuesta. No voy a vivir más que una vez, así que me puedo permitir cometer errores, pero no puedo dejar nada sin hacer. Lo que no haga ahora no podré realizarlo después, en una segunda oportunidad… La respuesta a esta última pregunta es también clara, concisa, rotunda… Esto es finito, si fuéramos irracionales podríamos decir que aquí estamos de paso… Pero no, somos racionales y no podemos conocer lo que no existe, lo que ocurrirá después, pero sabemos certeramente que nunca lograremos que esto sea por siempre… Por mucho que corra, por mucho que me aleje del punto de partida, la vida nos sigue, como lo hace nuestra sombra y mientras que vivimos no sólo la sentimos sino que la gastamos… Así que gastémosla de tal manera que sea gozosa, que nos haga libres en vez de esclavos de nuestra propia existencia… Que cuando hagamos examen, ahora, ya cerca del final, no tengamos que utilizar la terapia de los perdedores, llegando a la conclusión de que en nuestra conciencia estamos tranquilos por lo vivido… Lo pasado te marca, pero no existe ya… La historia la inventaron para que aprendiéramos de ella, pero la utilizan para fustigarnos haciéndonos menos libres… Ahora que hago un veloz resumen de lo que he vivido no es el momento de pensar cuantas cosas no volveríamos hacer, cuantas cosas hicimos equivocadamente, sino…¿Cuántas cosas he dejado de hacer sin ni siquiera intentarlo…? Cuanto más corta sea esa lista, más feliz habrá sido mi vida… Lo demás ya es pasado, está muerto, no mueve molino…
Estoy examinándome y eso me hace recordar que estoy vivo, aunque poco o mucho, aún me queda tiempo… Voy a acometer esa lista de cosas que me gustaría hacer para intentar que al final, en ese último momento que tiene la especial circunstancia de que nunca sabemos que es el último, cuando haga mi lista, ésta sea muy corta. De esta forma seguro que me dará tiempo a realizar ese último examen de conciencia… En un instante… Pero, ¿cuánto dura un instante?. Por si acaso es tan corto que no me da tiempo, utilizaré el tiempo que me quede en realizar mis sueños…
No me arrepentiré de lo que hice, ni siquiera me lo volveré a plantear… Me arrepentiré eternamente de todo lo que no intenté… Así quizás no tenga miedo de vivir, para no tener que pasar el trance de morir…Cuanto miedo me da el morir… Desconozco lo que es la muerte y la temo… Pero si ya estoy muerto no hay desconocimiento, lo que no hay es vida… Así que utilizaré la que tenga para vivirla y no lamentarme porque tenga que morir… Algún día…
lunes, 25 de mayo de 2009
Los 101 de Ronda en números

Primer tramo desde Ronda al Cuartel
Segundo tramo desde El Cuartel a Ronda

viernes, 22 de mayo de 2009
La Alameda bien merecen 101 km.

A los hijos del asfalto, a los dueños de las prisas, a los hipotecados por el crono... Una carrera es una carrera... Igual es que yo identifico dorsal con correr... Releyendo el material de la carrera me doy cuenta que pone “13ª Marcha 101 Km en 24 horas”. ¿Es Marcha sinónimo de Romería?... Creo que no. Quiero entender que el que marcha 23 horas 59 minutos es porque su máximo está ahí... Lo respeto... No podría entender que alguien saliera a correr 101 km esperando encontrar al final de recorrido su otro yo, su martirio o una purga de sus pecados o a sustituir las fiestas patronales de su pueblo por la carrera de Ronda... A una carrera se va a correr, a conseguir objetivos por nimios que parezcan. Lo que para uno es un muro insalvable para otro es una chinica en el camino...
Me revienta el que se haga distinción entre carreras de montaña y carreras de asfalto... Son carreras a fin de cuentas... Lo común es que se lucha contra tí, contra el crono... Las diferencia el terreno, pero también son diferentes los cuatrocientos lisos y los cuatrocientos vallas... Los que alardean de que la montaña es otra cosa, en mi opinión es que no... Al final todos hacemos lo mismo, mirar el crono. Si tenemos diez fotos de diez finales de carreras en al menos nueve no se nos ve la cara porque... porque estamos mirando el crono... ¡No me jodas que vas a correr al campo porque escuchas el trino de los pájaros!. Pues yo, en 101 kilómetros no escuché ni uno...
En Ronda, el ingeniero que ideo las pistas forestales debía ser alérgico al polen... ¡Coño, es que si había un árbol a la derecha, la ruta giraba indefectiblemente hacia la izquierda...!. ¡Ni una sombra, joder!... Es una de las circunstancias más duras de la carrera, el sol, que no el calor... La tierra arcillosa, roja como la sangre, suelta cual neblina es otra... Las colas son otra circunstancia que complica el resultado final... Lejos de solicitar que las cosas se hagan de otra manera, lo que debemos hacer los participantes es adaptarnos... Muchas veces solicitamos cosas abanderando mejoras en la carrera, ésta u otra, pero no nos damos cuenta que esas son las particularidades, si se modificaran hablaríamos de otro evento... Otro hijo distinto al que se parió...
Sabíamos que íbamos bien. En todas las carreras pasa lo mismo, si comienza a pasarte gente es que estás desinflándote... En todas las horas que estuvimos corriendo, muy pocos corredores nos adelantaron, nosotros, ya que salimos los últimos adelantamos a unos 2400... El ver que nadie pasaba o muy pocos, era un síntoma de que estábamos haciendo las cosas bien...
El de la coleta nos puso a todos en fila, fue el ganador
Teníamos un objetivo secreto... Adelantar... sí ¿pero a quién?... Era un juego divertido... Más parecido a un ajedrez que a un combate de boxeo...
La tarde caía y el sol se parapetaba tras los montes... Estábamos cerca del cuartel pero los últimos mil quinientos metros se hacían interminables... Dejamos la conversación con Stani, que me estaba llamando en ese momento, para enfrentarnos con otra cuesta más... Volvimos al charloteo, saber que estás allí te da una gran seguridad de que vas a terminar... Pero ojo, no está todo en el bote... Hasta la raya blanca es carrera... Hablábamos más por los nervios que por otra cosa, Special también estaba preocupado por como reaccionaría nuestro cuerpo tras una más o menos prolongada parada.
Llegamos al comedor con las últimas luces de la tarde... ¡Joder, si que vamos bien...!. Está moderadamente ocupado, eso es buena señal, no tenemos mucha gente delante... Nos vamos a por las bolsas... Topamos nuevamente con la dichosa cola... Para entregar una bolsa, hace falta una persona... En Ronda no, para entregar una bolsa hacen falta cuatro personas... La empresa funciona así... No es crítica, es advertencia para que nos adaptemos... A mí me parece estupendo, lo malo es que no íbamos preparados para ello... Pues eso, en el tiempo que cuatro personas pueden entregar cuatro bolsas, sólo se entregaba una, así que la espera era algo nerviosa...
No habíamos vuelto a hablar sobre el tema, pero era tan claro que ni siquiera tuvo discusión... Abrimos la bolsa y nos cambiamos de calcetines, nos pusimos una camiseta técnica de manga larga... No hace falta más abrigo, no necesitamos cargar con más ropa... Si queremos correr, claro. Probamos el frontal y cogimos el móvil y una botella para los dos. Todo, todo lo demás se volvió a meter en las bolsas y se lo devolvimos a la organización... Comimos, poco, no hay que ir allí como si fuéramos a una comunión... Coca-cola, imprescindible, hay que beber Coca-cola cada vez que te la ofrezcan, isotónico, no demasiado si no quieres ir cagándote por el camino, agua, mucha agua y la sopa... ¡Hummm, qué buena estaba esa sopa!... Un yogurt... El perrito, las patatas fritas y el bistec empanao estaban de mas... Entregamos la bolsa... Otro montón de tiempo en una cola que ya comenzaba a estar más tupida... A correr...
Al principio creímos equivocarnos con la ropa... Teníamos algo de frío... Lógico, la sangre había vuelto al estómago y tardamos unos minutos en coger de nuevo el ritmo... Trotamos hacia la Ermita...
Vemos venir a dos corredores hacia nosotros, sin luz... Como somos unos pardillos le preguntamos si es que se habían olvidado el frontal y regresaban al cuartel a por él... Capullos, es que son de los que van delante, que por aquí vamos en el mismo lado de la carretera, ellos ya han visto al cura y escuchado la misa... ¡Coño!.
Nunca había corrido por la noche... Lo primero que me doy cuenta es que frontal no alumbra una mierda... Le pido a Special que no se aleje demasiado de mí... Ahora era la primera y única vez que la carrera me sobrecogió... Era algo hermoso... Veíamos las luces rojas parpadeantes de los corredores, allí, a lo lejos, pero sobre todo en lo alto... Tintineos rojos marcaban la ruta... ¡Qué empinao debe de estar eso...!. Creo que subimos rápido... Siempre yo penalizando la marcha, mis kilos me perjudican subiendo, ahora aún más... Seguimos adelantando gente que se aparta amablemente de nuestro camino... Ahora soy consciente que lo hicimos bien pero no por nuestra fuerza sino por nuestra ignorancia... Estaba tan oscuro que no fuimos conscientes de la pendiente hasta la mañana siguiente...
De sopetón llegamos a la Ermita... Si nos descuidamos pasamos de largo sin verla... Una casucha poco llamativa y que distinguimos porque había un toldo de la legión cerca de ella... ¡Pá eso no hacía falta subir tan alto...!. Exclamé con desilusión... El zig-zag de bajada es demoledor... Peligroso... Ufff, cualquier adjetivo vale, por ostentoso que parezca... Nos cruzamos con los que suben... Un pobre infeliz, se le ocurre preguntar si falta mucho para la Ermita... Le engañamos, eso está “ancadios”... pero le contestamos: “¡No hombre, no, ya casi llegas!... “¡Date prisa que van a empezar “Los oficios” y nos han dicho que la homilía del cura es preciosa!”... Las pocas fuerzas que le quedan al hombre las gasta en reirse un poco... Ahora vemos a los que suben con sus linternas y frontales... Nada más... Las luces que parecen ir flotando en el silencio de la noche nos recuerdan a las ilustraciones que nos hablaban de “La Santa Compaña”... en la noche de todos los santos...
El asfalto llega y corremos, Special que no para de mirar el reloj me comenta: “¡Garban, a cuatro treinta marca el gps!. En ese momento un coche que cruza nos da ánimos y nos dicen: ¡Así nos gusta, que corraís rápido en la madrugá!... Eso me despierta, ¿La madrugá, ha dicho?. Estoy de puta madre para correr, pero tengo que estar reteniendo demasiado a Special en las subidas... No esperaba que fuera tan tarde...
El sendero junto al río es una trampa mortal... Seguimos adelantando gente pero allí sin correr. No veo una mierda y ya he tenido dos serias meteduras de pata, literales, en un hoyo. Cada vez en uno diferente, claro... Si te rompes o te esguinzas un tobillo, fácil en ese terreno, no solo te quedas sin llegar a meta, estando a cuatro pasos, como quien dice, sino que evacuarte de allí tiene que ser bastante complicado...
Volvemos a la pista y llegamos al cuartel... ¡Qué largo se me hizo ese sendero!. Iba tocado, más mentalmente que físicamente... Cogemos un camino de tierra y comienza el principio del final... Una cuesta donde se ve Ronda allí, al frente, casi la puedes tocar con las manos y crees que es la última... No. Esa dura cuesta no te lleva a ningún sitio importante, sólo tienes que subirla para luego bajarla.... Llegas al río... Ahora si que has terminado, piensas... Imponente la pared insalvable del Tajo de Ronda... Subes la cuesta pero la pared sigue estando allí, a lo lejos, subes pero no lo suficiente para que se acerque el pueblo... Allí ya exploto... Special me anima... Le digo...”¡Esta puta cuesta... Pues no me está hablando, la puta cuesta!... Ya sólo hablo para decirle a Special... ¡Por dios, subamos para coger cota y acercarnos a esa puta pared...!... Sólo quería coger altura para pasar por encima...
Sellando el pasaporte, por última vez
Unos cachondos nos invitan a que nos hagamos una foto... ¡No me jodas, pagar una foto, mientras muero... Eso si que es de enciclopedia del humor”...!. Amablemente declinamos la invitación... Por primera vez nos pasa alguien... Tres corredores que habíamos adelantado en la cuesta anterior llegan hasta nosotros y ya llegamos a Ronda... El piso de la cuesta dichosa es más duro, con sus cantos pulidos y redondeados, que la misma cuesta... En el asfalto paramos a beber agua y a disfrutar de la satisfacción de que ya, ahora sí, estaba resuelta la incógnita... ¡Sí íbamos a llegar a Ronda!... Nos ponemos a correr y al llegar a los tres que íbamos a adelantar los invitamos a que nos sigan... Nos hacía feo dejarlos a quinientos metros de meta... Juntos llegamos a La Alameda... Sin estridencias, ni especiales algaradas... Nos sellan el pasaporte y nos endosan un buen puñado de minutos de más por la cara en el tiempo final... Da igual, llegar era nuestra meta. Nos ponen la medalla. Nos abrazamos y nos hacemos una, sólo una y única foto y nos vamos, junto a nuestras Santas, más santas que nunca porque nos estuvieron esperando catorce horas a ¿dónde?. Efectivamente, si nos conoces acertaste de lleno. Al bar a tomarnos unas cervezas y a que mi Special se fumara un cigarrico que ya hacía catorce horas que no se encendía ningún “trujas”.
Mi pañuelo de Hommer y mi amgio. Esta es la foto de meta, la única y genuina
Pues esto es Ronda, para mí. Para otros será otra cosa... Es una carrera que debes disputar una vez en la vida... Merece la pena... Merece la pena por los Rondeños, Los Legionarios, los corredores... Aunque si de algo me vengo algo desilusionado ha sido de estos últimos, no de todos, claro... De algunos... Mucho adjetivo de cientuneros, de forma de vida... Pero al final todo es lo mismo... Si puedo me cuelo y no espero, faltándole al respeto a cientos de personas... Si la camiseta es fea protesto... Si ...
El problema creo, son los protagonistas... Al final nos parecemos más a los “Galácticos” del Madrid que a los adnegados sufridores y solitarios deportistas corredores de fondo... Nos sobra ego y nos faltan... Nos faltan muchas cosas... Lo digo en plural yo también soy imperfecto y me meto en el grupo de los que tendríamos que mejorar...
P.D.: Llegamos sin ampollas, rozaduras... etc. Sin más dolores que los estrictamente necesarios. El entrenamiento, la planificación y la elección de material es básico para una empresa de este tipo.
El Lunes, para los amantes de los números, muchos, pero que muchos números.
La Legión, gracias por vuestra ayuda y vuestra paciencia
jueves, 21 de mayo de 2009
La Cultura del Ladrillo. (Parte II).
Pertrechados con nuestro equipo y dos listas de “porsiacasos”. El maletero lleno de trastos y un nerviosismo y una ilusión que contagiaba a mi ya hastiada de carreras y compañera de fatigas, mi Santa.
Habíamos repasado un sinfín de veces todo. A que hora llegaríamos a Ronda, que haríamos primero, cuando nos levantaríamos al día siguiente, como afrontaríamos la carrera... Quien me conoce sabe que externamente siempre estoy de chascarrillos, bromas y risas, pero que soy una persona metódica hasta la exasperación. No me gusta dejar nada a la aventura, nada que no esté planificado...
Lo primero que tenemos que poner en claro es que hay dos temas que juramos todos, los cinco que íbamos en el coche, mantener en secreto... Seguro que algún día entre gin-tonics y bromas lo contamos, pero hoy por hoy es secreto de sumario. Dos etiquetas para el futuro, no podemos unir en la misma conversación Ronda con “El trayecto más corto” o Ronda con “Cremas Hidratantes”... Ahí lo dejamos...
Un poquico antes de llegar al Puerto de La Mora paramos a tomar unas cañas. Allí nos encontramos con unos cartageneros del Mandarache que luego coincidirían de nuevo con nosotros en el restaurante italiano en Ronda para comer. Tras una horillas de viaje alcanzamos nuestro destino... Por supuesto ,ya fuera de cualquier horario previsto... Para no dar pistas, decir que tuvimos que parar , como no podía ser de otro modo, sobre las tres y media de la tarde para intentar tomar algo en el merendero más cutre y más alto de una ruta que lleva a Ronda..., pero de aquella manera. Por supuesto sólo hicimos un pis... Y porque no quedaba más remedio.
Encontramos el hostal. Siguiendo nuestra tónica de todo a un euro, un lugar de ambiente “familiar”. Allí ya estaban las habitaciones hirviendo de corredores que regresaban de comer. A quince metros había un italiano al que nos fuimos a comer pasta... La pasta y los plátanos son dos “manjares” que he apartado de mi alimentación por unos meses... En una mesa junto a la nuestra los Mandareche que nos habíamos encontrado a las puertas de Granada. Se desata la conversación y nos advierten que vamos muy eufóricos, que se nos ve poco preocupados... Le explicamos que entre nuestro “material” llevábamos unos euros “p'á cerveza” y pocas ganas de complicarnos la vida... Nuestro objetivo era terminar en el tiempo y forma que fuese y con tan pocas aspiraciones no nos íbamos a presionar en exceso. Concretamos con el pizzero unas cervezas para cuando pasara la carrera por la puerta del local y dimos consejos de entrenamientos y planteamientos de carrera, cual más disparatado a los ya veteranos. Ellos se encontraban presionados, el año pasado no pudieron acabar y se lo habían tomado como algo “personal”. Uno de ellos el más joven, al final se lo merendó en 12 horas 30 minutos... Los otros penaron bastante más.
Como eran más de las cinco y media nos fuimos directos para el polideportivo... Allí fue donde comenzamos a tomar conciencia de la realidad de los 101 kilómetros de Ronda.
Los alrededores hervían de corredores y legionarios. Los primeros intentaban llegar a por sus dorsales, los segundos informaban y trataban de ayudar al forastero. Hay que planificar bien cuando has de ir a recoger el dorsal. Nosotros, sobre las cinco y media llegamos al límete de lo tolerable. Tardamos unos cincuenta minutos para recoger la bolsica con una cola de unos veinte metros. Cuando salimos la cola ya alcanzaba una longitud de más de 200 mts. No se lo que tendrían que esperar los pobres que se pusieron a esa hora a entregar la documentación. De allí fuimos a La Alameda. Allí entregaríamos las mochilas que dejaríamos en El Cuartel. Estimamos que si íbamos a correr a Setenil llegaríamos a buena hora y no necesitaríamos nada. Lo que en un principio era un acierto, a la postre se convertiría en un error que nos podría haber ayudado a solucionar el mayor de los desaciertos cometidos... Más tarde se verá el motivo...
En La Alameda se respira una aire más sosegado que en el Polideportivo, donde casi todo son nervios por la largísima espera. Moraleja: Hay que llegar pronto a recoger el dorsal o te comes una espera, por corta que sea la cola de una hora mínimo). Para dormir en el Polideportivo hay que hacer otra cola, para dejar la bici, en caso de ser bikero, otra y así sucesivamente... Dejamos las mochilas en un plis-plas. Me gusta que las metan dentro de grandes y fuertes bolsas de plástico y cerradas con cinchas, seguro que no perdemos nada... Recogemos a nuestras Santas y ya nos tiramos a Ronda la nuit...
Una carrera de este tipo permite que la noche antes, sin pasarte, puedas tomar una cerveza y pasear un poco con l
Cenamos pronto. Ya estábamos aprendiendo. Si te descuidas un poco todos los restaurantes están llenos y tienes que hacer una cola extra esperando mesa. Un paseo para ver como cientos de corredores y familiares se desesperan esperando un lugar donde medio cenar. Disfrutamos del colorido y buen humor del “Los últimos Sus-murais”. Un grupo creado en internet por una buena causa para correr en Ronda. Y ahora sí, ahora está todo listo. A la cama. Antes repasamos con la lista que llevamos todo lo convenido en las riñoneras. El objetivo era llevar de todo lo que nos habían dicho que podríamos necesitar, pero no duplicar el contenido. Si yo llevaba esparadrapo, Special Force llevaría tiritas, si yo vaselina, él cacao para los labios y así sucesivamente.
Dormí regular. Es normal, la experiencia es la madre de la ciencia y todos sabemos que esta noche no es la buena, lo buena era que durmiera la anterior...
Como los burricos que atan a al noria, ya habíamos aprendido bastante del mecanismo de la prueba. Desayunamos a las ocho y a las nueve nos dirigimos al polideportivo, esta vez otro, no muy lejos del de la tarde anterior. Entramos con todos nuestros bártulos. Camisetas que cambiaríamos antes de la salida, zapatillas por si el cesped estaba mojado no salir con las de competición húmedas, una mochila grande donde meter todo y dárselo a nuestras santas. El llegar temprano nos evitó lo que ocurrió con posterioridad a los marchadores que llegaron con el horario más ajustado. Como la hora se venía encima comenzaron a dejar pasar solamente a bicicletas y los de a pie tuvieron que chuparse otra espera y otra cola interminable. Fotos con el carnero, fotos con la bandera, fotos con los compañeros de Special Force, fotos a lo que fuera o fuese, había que ocupar la espera. Decidimos, más por hacer algo que por necesidad, que ya era hora de ponernos con la vestimenta de correr y devolverle la mochila a nuestras santas. Ya estamos listos, otro nuevo repaso. Montamos una cadena con los ciclistas que ocupaban todo el anillo del campo de fútbol que hiciera llegar la mochila a las chiquillas que estaban en la grada. Eso animó un poco el cotarro, pues rompió la tensa espera de los bikeros esperando a que tiraran el cohete. Llegó la mochila a las nenicas y ya la suerte estaba decidida. Salen los ciclistas. Casi cuarenta y cinco minutos de bicis pasando. Nos vamos a mear... Debajo de un árbol del campo de fútbol.
Cuando llegamos los 3000 marchadores ya están en la línea de salida como si de un mil quinientos se tratara... Inocentes pensamos que en 100 kilómetros nos daría tiempo a todo, no hacía falta comenzar a dar empujones, ni saltar vallas para coger un sitio más cerca del arco... ¡Primer gran error de la mañana!. Tiran los cohetes, nos abrazamos y nos juramos por última vez que no nos dejaríamos el uno al otro en toda la prueba. Si decimos de retirarnos el otro debería coger por los huevos al compañero y arrastrarlo hasta La Alameda, costase lo que costase... Ya habíamos decido no volver nunca más y una retirada nos hubiera tentando a retar de nuevo a la suerte.
En nuestro peregrinar por el pueblo nos dedicamos a escudriñar entre el gentío... Lo mejor de la carrera, sus gentes... No vemos a las chiquillas, nos jode, nos hubiera gustado despedirnos de ellas, más que “ná” por si no regresamos... De correr, con lo mal situados que estábamos, ni se plantea. Lo principal es salir vivo de allí. En cualquier momento te puede atravesar el hígado uno de los bordones, bastones y demás utensilios que utilizan los marchadores para ayudarse y que con tan poco tiento portan algunos. Que no te piquen como a un toro con una garrucha de esas es el principal objetivo de esos primeros metros. Saludamos a varios murcianos que nos encontramos por el camino...
Salimos del pueblo, la estampa es conocida por las fotos, volvemos a ver un enorme gentío por una senda roja y polvorienta que a malas penas deja sitio para correr. Nos miramos sin decir nada: “¡Vaya una cagada!” pensamos. ¡Qué mal nos hemos colocado!. El camino es ondulado, asequible para correr, pero somos prudentes. Corremos cuando es llano o cuesta abajo y el gentío nos lo permite, cuesta arriba se anda...
Una curva y un gentío se arremolina alrededor de algo que no acertamos a saber que es... Pronto nos damos cuenta... Es la cola para llenar el bidón. Es el primer avituallamiento... Ya estamos seguros... ¡Somos unos capullos!. Pasamos del primer avituallamiento, tampoco era imprescindible... Nos juramos no volver a saltarnos ninguno... Pero éste, en éste se va a parar Rita... El Tomtom comienza a reconfigurar la estrategia... Tenemos que apretar pues de lo contrario en cada uno de los avituallamientos tendremos que esperar a que pasen todos los que van marchando. Hay que correr para llegar con menos gente por delante al agua...
Te tienes que quitar el sombrero para agradecer a la gente del camino que sacaba de sus casas su manguera, sus garrafas de agua, sus caramelos, fruta... A la gente que animba sin cesar como si de un partido de noventa minutos se tratara, a los legionarios que a pleno sol se encontraban en los sitios más recónditos y perdidos del camino para cuidar, animar e informar a los participantes.
Pasamos el segundo avituallamiento y el tercero. Ya se puede correr, la cosa comienza a estar bastante más clara. La gente hace la goma. Nosotros le pasamos, pero la mayoría no paran en los puestos y de nuevo tenemos que volver a pasarlos. Nos cruzamos con las bicis. ¡Nenudo espectáculo!. Parece como si tu fueras montado en una de ellas... El campo de prácticas y el circuito Ascari. Kilómetro 25 aproximadamente... Nos damos cuenta del gran error que hemos cometido de nuevo... Veinte minutos esperando a coger un vaso de agua y un pequeño bocadillo. Donuts, barritas, naranajas, plátanos... ¡Aquí hay de todo!. ¿Para qué coño cargamos con tanta mierda?. La espera y el convencimiento que vamos cargados como burros para nada, nos hace bajar un poco la moral. Vaselina, cambio de calcetines, cambiamos cada 25 kilómetros, pues el polvo del camino destroza los pies y si las herramientas de trabajo fallan, ¿cómo vamos a currar?. Pensamos en desacernos de todo allí mismo y quedarnos con un bidón vacío para los dos... Sopesamos los pros y los contra... ¡Coño dejar tanta pasta en medio de un camino es una frivolidad!. ¡Si hubiéramos dejado algo en Setenil allí podríamos deshacernos de todo, pero como no ha sido así, tendremos que cargar hasta el cuartel. Ya comienza a hacer calor... Lo superamos bastante bien, correr a las cinco de la tarde por la mota del río en Murcia de dos a tres horas diarias en un ejercio que curte... En Arriate ya comenzamos a pasar a gente muy madura... Adelantamos a unos amigos y en la Cuesta de los Cochinos a otros. La gente está tirada por las orillas. Otros recogen agua de una “regaera”, sin preocuparles si ese agua es potable o no... Es algo muy parecido a una “catástrofe”. ¿A qué velocidad saldría esta gente si nosotros no hemos podido adelantarlos hasta el kilómetro treinta y tantos?.
Special Force va como un tiro. Yo voy muy bien... Vamos sobradamente preparados, seguros de nosotros mismos... Igual que el estudiante que se examina y sabe que ha estudiado, que tiene los deberes hechos... Nos ha fallado el ser unos pardillos (perdemos mucho tiempo en las colas y transportamos peso de más)... Yo voy bien, insisto, mis seis kilos de más van algo peor... En llano y en cuesta voy al ritmo del “chico de la empresa”, cuesta arriba lo retraso algo. He llegado a Ronda muy tocado de las rodillas e intento cuidarlas y mover todos los kilos de más contra la gravedad me penaliza...
Bajamos de la Cuesta de los Cochinos y el humor no nos deja. Le pregunto a Special, nazareno como yo... ¡Oye,
Llegamos a la Romería... Allí un compañero de Special, se atreve a seguirnos pero hoy no iba a ser el día que nos adelantara nadie. Pronto desiste en la disputa. En el kilómetro 40 paso a “Guille”, nos conocemos de la “Pujada al Castillo”. Me paro un segundo para saludarlo y seguimos a nuestro ritmo... Los kilómetros de más hasta Setenil nos están poniendo nerviosos. No aparece el pueblo y por los gps ya nos marca que teníamos que estar bebiendo y cambiándonos los calcetines. El calor hace que no haya digerido demasiado bien lo poco que he comido... Poco, porque se ha de comer poco, pero lo necesario para correr sin desfallecer... Tengo algo de angustia, pero no digo nada a mi compañero... En Setenil me tomaré un ibuprofeno, aunque eso sea ayuda externa... Pasar por las terrazas te pone los “pelos tiesos”. Es un pueblo muy bonito y la gente te trata como debieron de tratar los griegos a sus héroes olímpicos... No puedes dejar de correr y saludar... De vez en cuando tengo que tirar de las riendas a Special, que va desbocado y se anima con los aplausos...
En Setenil ya no hacemos cola... ¡Menos mal!. Ya llevamos mucha gente detrás y más que quedarán. Tampoco teníamos que recoger nada, así que pillamos lo justo del punto y nos vamos a unas pequeñas escalinatas a cambiarnos de calcetines y de camiseta. Junto a nosotros se encuentra una pareja que debe estar esperando a algún competidor. La chica muy guapa... Como no podía ser de otra manera le lanzamos unos “requiebros” y alguna que otra chanza... Enseguida nos preguntan: “¿De que parte de Murcia sois?”. Resulta que eran de Puerto Lumbreras. El chico de ella ya ha pasado, le preguntamos el dorsal para que cuando lo adelantáramos darle recuerdos de su parte... ¡Somos más chulos que un ocho!. En ese momento la chica de él llama por teléfono para decirle que está llegando a Setenil (luego se dió cuenta que de llegar nada, que faltaba bastante más de lo que ponía el bloc) pero que está muy mal, que se va a retirar... La gente se paraba para no levantarse, algunos salían en camillas... Decidimos dejar tan buena compañía e irnos de allí, antes de que se nos pegue algún virus del tipo “retirada”... Le dejamos un poco de vaselina para la novia de nuestro nuevo amigo y tiramos hacia otra cuesta más...
En el siguiente punto le pregunto en canchondeo a un legionario ¿Cuántos kilómetros llevamos?... El tío me contesta cinco menos de los que marca el gps... Le digo con sorna: ¡Pues yo, en cuanto me marque el bicho este 101 me paro, esté donde esté y tenéis que llevarme la medalla y la sudadera hasta allí!. Hicimos peña un ratico con un grupo
A Special-Force no hacía más que sonarle el teléfono... ¡Le llamaba ya Obama, qué tío más conocido!. Las primeras llamadas fueron algo despistadas, su madre le decía que comprara el pan que hoy era doble y los de la caja de ahorros para que fuera a recoger un regalo... Luego comenzaron a llamar las nenas y los amigos... Eso si que da alas...
El camino hacia el cuartel se hace largo... Por contra el sol ya había desaparecido del horizonte y comenzaba una nueva etapa... Pero eso ya será mañana...