martes, 10 de junio de 2008

¡Esto es el apocalipsis...!

Pues parece que esto se hunde... El caos y la barbarie se adueñan del mundo... Las catástrofes naturales además no ayudan a dar tranquilidad al personal... Inundaciones por todos lados, vientos... ¡Esto se acaba!...

La huelga del transporte nos hace dudar sobre si podremos llegar a Zarautz... Las trombas de agua me hacen dudar sobre si tendré el valor suficiente como para tirarme al agua... (Gracias Javier por darme una información tran precisa y tan tranquilizante sobre como estará el mar). El problema fundamental no es ya si saldré en tiempo del agua, algo que dudo profundamente pero que no será motivo suficiente como para que no deje el alma en cada brazada buscando la orilla. El problema real es que ya está ahí la prueba y tengo ataques de ansiedad, ya me entra pánico cuando oigo que por allí arriba llueve a espuertas, como si no costara. Por aquí también llueve. Esto se parece a lo que nos ocurrió ahora hace unos días menos de un año. Llegamos a Alemania y parecía el más puro invierno. El aire soplaba como si quisiera castigarnos por nuestra osadía, por querer ser uno de ellos, sin tener la mitad del pedigree que atesoraban los otros pretendientes... Pero el día de la prueba amaneció un San Juan perfecto. Solecico, ausencia de viento, un día de nuestra huerta en aquella fría y lejana Alemania. ¿Nos sorprenderá Zarautz con un día como aquel?, tan lleno de luminosidad y alegría. Las circunstancias son otras... La playa de Zarautz no es el rio de aguas cálidas y mansas que me dejaba nadar por su orilla a pesar de ser penalizado con tener que recorrer un montón más de metros que los otros, por aquella Alemania...

Los noticiarios nos describen un presente lleno de malas noticias que no puedo impedir que influyan en mí y me llenen de desánimo... ¿Será el miedo de las horas previas?. Cierto es que si no fuera por ese terrible sentimiento de culpa, ese miedo a decepcionar a los demás me metería en la cama y no volvería a levantarme hasta el lunes.

Estoy bien físicamente, he perdido cinco kilos, estoy corriendo y montando en bici muy bien y sorprendentemente nado mucho más rápido que el año pasado, pero... ¿Será suficiente para vencer el miedo?. ¿Será suficiente para llegar en menos de 60 minutos a la orilla?. Es que lo juro, cuando me tiro al agua no lucho por llegar primero a la transición, sino que mi lucha es una interior contra mis miedos y otra por salvar mi vida, nado para poder sobrevivir...

Bueno, dejemos ya de miedos y malos rollos...

Ayer fue el Día de la Región. Así que el fin de semana fue algo mas largo de lo normal y por lo tanto los “don pedritos” duraron un día más con lo que algo de peso se ha cogido. Lo soltaremos en estos días. Los entrenos van bien, con normalidad, los hago todos y además con buenos resultados, aunque el entrenamiento es un medio no un fin. Es un error dar más importancia de la que tiene a los entrenamientos. Entrenar bien es un síntoma que no garantiza el éxito en el objetivo, aunque te puede dar una pista de como podría ir la cosa.

El sábado subimos, de nuevo, a la Cresta del Gallo. Esta vez lo hicimos por la parte por donde yo lo hice el domingo pasado para no repetirnos. Dos minutos diez me sacó Stani, uno cinco Juan y a siete y poco llegó Xarly que es un cabezón y se empeñó en comenzar la subida con los cracks, sin duda me estoy refiriendo a Stani y Juan, en vez de quedarse conmigo y hacerlo de menos a más. Después de nuevo nos fuimos por los castillos de Monteagudo a correr a pie durante una hora y cuarto y luego en casa de Juan, baño y cervecicas, como debe de ser... Corrimos bien a pie, Stani está llorón, pero sin duda ha alcanzado un gran estado de forma... El problema lo tengo yo, que tengo que nadar... Decir debo aquí, que en la bajada de la Cresta, todo el mundo sabe que soy un miedoso, Xarly y los dos mosqueteros me sacaron cinco minutos en el descenso. Ahora a pie, de momento, el baranda soy yo...

El domingo con la peña nos hicimos otra etapa rompepiertas en la que estuve tirando muchos kilómetros del personal, con lo que volví a confirmar que debo estar bien...

El lunes me fui a nadar y estuve haciendo series de quinientos, cuatrocientos, doscientos y cien... al final salieron con los descansos y demás una hora seis minutos para 2.600 mts. ¡Ya veremos!.

No dejan de llegarme noticias, e-mail, mensajes del personal en las que me llaman “llorón”. No soy tal cosa, es cierto, aunque exteriormente no lo demuestre, que el triatlón me fascina pero os juro que si hubiera sido consciente del suplicio que es para mí la natación, jamás me hubiera embarcado en estas aventuras.

A los amigos de Zarautz agradecerles de antemano los desvelos que se están tomando con nosotros. Por supuesto que estaremos encantados de estar todo el tiempo que ellos puedan y les apetezca haciendo “turismo” por aquellos lares, pero por favor, entendemos que ellos tienen su vida y no tienen que hipotecar el fin de semana en nosotros, si a pesar de todo aún, después de vernos en persona, persisten en el error de seguir siendo nuestros amigüitos, pues nos iremos de “chatos” como se dice por aquí tan contentos. Advertirles que no somos unos “deportistas al uso”, por si aún le quedaba a alguien alguna duda, lo nuestro no es una pose, es la vidica misma. Nosotros hacemos deporte para tener una excusa y poder ir a los bares... Cuando hablamos de turismo, visitar monumentos, iglesias y demás no es otra cosa que las palabras clave que identifican bares, restaurantes, merenderos y demás tabernáculos al estilo de éstos. En serio, como personas no se si os decepcionaremos, esperemos que no, pero como deportistas.... ¡Cómo deportistas dejamos mucho que desear!... ¡Es que los de la güerta semos asín!.

Nos vemos... Me voy a rezar... Si me acuerdo ahora de alguna oración...

jueves, 5 de junio de 2008

Una semana colmada de gozo...

Pues sí, ¿qué pasa?, el título es una mariconería y de un cursi que hiede. En mi descargo decir que quería escribir de algunas cosas y no sabía que título ponerle al post. Son, lo que quiero decir, cosas heterogéneas. El único nexo que las une es mi personaje, Garbanzito pan y vino.


Esta semana, obligado por las circunstancias ya que el ordenata de Stani no termina de funcionar como debería, he salido a correr con él y Juan. De paso le he dado una revisión a la maquinica del diablo. El windows es una “m” y no lo digo así por “respeto al respetable” sino porque no vaya a ser que busquen lo que se dice de ese O.S y me demanden los de Microsoft por decir que es una mierda. El caso es que después de quitarle y ponerle n+1 veces los drivers de la tarjeta de sonido sigue contestándome con ojos de vaca: “Su hardware no funciona correctamente Código 10” y me envía a WindowsUpdate, para darme unos “sabios consejos” que no te llevan a ningún sitio. El caso es que se hizo tarde y al final se quedó la cosa como estaba, es decir, sin funcionar. Lo próximo que haré será algo más drástico. Bajaré los drivers de la placa base y se los instalaré de nuevo y si no funcionan le pagaré de mi bolsillo el que lo lleve al servicio técnico y nos quedamos tan panchos. Porque..., ¿quien coño pone los altavoces para oír algo en el Pc?. Bastante información nos vuelve locos desde el monitor para que encima el bicho de órdenes a viva voz, como en la mili... ¡Ahhhh, la mili!... Los jovencicos nos os habéis hecho hombres a la voz de un ¡Arrrrrr!.

Con el rollo de poner los altavoces en marcha, Stani, Juan y yo nos fuimos a hacer un Farlek de 75 minutos con cambios cada 6'/3'. Lo bonico del tema y es a lo que iba, es que los hicimos por una ruta que hace ya un año o más yo había abandonado y que me gustó volver a recorrer. El nene de Monteagudo me llevó por las veredas de la güerta de su pedanía para disfrutar del entorno de los tres castillos que la

El Castellar

defendían en tiempos de los “Moros”. Monteagudo, El Castellar y Larache, las tres fortalezas que vigilaban la entrada a Murcia desde el Reino de Valencia. La hora y media que estuvimos corriendo por ese entorno lleno de hermosura y murcianía, me llenaron, oxigenando y renovando las ganas de seguir entrenando. Cierto es que ya los carriles están asfaltados y se ha perdido una parte del sabor a huerta que tenían, pero su angostura y serpenteo, entre tablas de huerta y arbolado, aún nos deja intuir la Murcia que ya irremisiblemente se nos fue y no volverá. El paso por el Parque de los Polvorines también me recordó a ese monte que ya no existe y que ha sido sustituido por las urbanizaciones que venden naturaleza y campo pero que lo masacran sustituyéndolo por urbanas zonas verdes, es decir, tres matujas y unos columpios.


El Stani, que está muy fuerte, impuso desde el principio un ritmo infernal a los seis minutos “a tope” del farlek. Le seguí, no sin esfuerzo, pero no perdiendo más de un par o cinco metros en cada repetición. Juan fue el damnificado por el ímpetu de su “compadre” y estuvo sufriendo desde el minuto uno hasta el 75, pero se portó como un campeón. Ahora comentaré la verdad de lo que sucedió con la chica que iba con alegre trote por el Carril de La Almazara: Juan venía a lo lejos y de otro carril sale una jovencita con ceñidas mallas negras de correr y una camiseta del mismo color,

Larache

comprada sin duda en el Decatlon, a juego. Otro día loaremos las impagables consecuencias que la apertura de esta tienda en Murcia ha hecho en favor de las marujas y demás gremio de los globeros, en cuanto a su integración en el mundo de running. El caso es que la chica, con sus auriculares y su disfraz de corredora, iba unos metros delante de Juan y yo le pregunto a ésta: “Disculpa, ¿has adelantado por casualidad al chico alto de la camiseta blanca y naranja que va tras de tí?”. Sabía que la respuesta era no, pero quería que Juan viera que le preguntábamos. La chica no mintió, nos confirmó lo que ya sabíamos. Al instante llega Juan y le digo: ¡Mira tu compadre, (refiriéndome a Stani)!. Se fía tan poco de tí que le ha preguntado a la chica si te ha adelantado?. Dice que si te lo pregunta a tí y la respuesta es positiva, tu le habrías negado la mayor y afirmarías lo contrario. ¡Qué sepas que ya sabemos que la chica te ha adelantado porque nos lo ha dicho ella!, pero la culpa de que ahora nos estemos riendo es de Stani, que ha querido saberlo”. El caso es que Juan lo negaba, como San Pedro, pero más de tres veces y quería salir corriendo tras la nenica para que se retractara de lo dicho o en caso contrario, cual Cantizano, recibiera una paliza... Pues nada, Juan, que sepas que todo era una broma, el liante fui yo y la chica fue “honrada” y nos confirmó que había salido de un carril lateral...


¡A otra cosa, mariposa...!


Ayer se celebró el comienzo de los actos del 75 aniversario de la fundación del “Orfeón Murciano Fernández Caballero”. En el ayuntamiento

Monteagudo

se celebró un pequeño y bonico acto en el que se nombró Presidente de Honor de dicha agrupación al Sr. Alcalde. Esta institución ha pasado por diferentes momentos en su larga y tormentosa vida. Comienzos, desarrollo, explendor y algo de languidez son, como el devenir humano, los tiempos que les ha tocado vivir. Sin duda este 75 aniversario será sin duda, un punto de inflexión en su historia. El acierto de involucrar al Alcalde traerá mayor colaboración de las instituciones y con ello se potenciará su infraestructura. ¿Y qué tiene que ver Garbanzito con el Orfeón?. Poco y mucho, mucho y nada... Por una parte soy un gran admirador, aunque eso me pasa como con la religión católica, pertenezco pero no ejerzo de la polifonía. Las Zarzuelas y toda aquella composición musical que provenga del folklore, entendido éste desde su acepción más cercana a la costumbre y la forma de vivir del pueblo me chifla. Siempre que hemos podido, mi santa y yo, nos hemos incorporado a los movimientos sociales que se han promovido en nuestra ciudad. Pertenecimos a la creación de la Coral de Carmelitas en la que además de coche para los traslados, la confección de las becas de los miembros de ésta y otras pequeñas cosas, aportamos las voces blancas de nuestros hijos Paco y Pablo que por aquel entonces aún no estaban sordos. Aportamos unas veces nuestra presencia, otras nuestro trabajo y algunas otras, sólo nuestro apoyo moral a movimientos sociales tan enraizados en nuestro entramado ciudadano, como la creación de la Peña Taurina “Antonio Mondejar”, afamado matador de toros ahora conocido por otros turbios asuntos. Creamos, junto a otros muchos, Cofradías de Semana Santa, Pasos de la misma, Clubs de Balonmano, Federaciones de Karate, Selecciones Regionales de varios deportes, Asociaciones de Vecinos y otros variopintos y singulares movimientos ciudadanos. El caso es que con el Orfeón me une actualmente una relación tangencial pero muy especial. Mis dos sobrinas Marta y Bea cantan y muy bien, por cierto, en él. Ayer desde las “pajareras”, así se denomina en el ayuntamiento las pocas gradas que en la parte superior de Salón de Plenos puede ocupar “La Vil Canalla”, soportamos algún que otro discursico y un bello, intenso y emotivo concierto, con el que nos obsequió la polifónica para abrir los actos del 75 aniversario. El escuchar de nuevo, hacía tiempo que no lo hacía, jotas y estampas murcianas me llevaron a tiempos pasados, cada vez más lejos, pero como los recuerdos de los abuelos, cada vez más intensos. Oír versos entonados al son de una jota como: “¡Eres tan alta como los pinos de la Fuensanta!”, ya fue capullo el tío de hecharse una novia así, siendo la mayoría menudicas por estos lares, me hizo sonreir y recordar. A la salida comentaba con una antigua componente los avatares del Orfeón y recordaba que tuvieron el lugar de ensayo a comienzos de los 60 en un pequeño barracón en lo que los críos del lugar llamábamos la “Feria”, pues allí ponían los caballitos y demás ingenios mecánicos en Septiembre y el Ayuntamiento denominaba “Jardín Botánico” en un fallido intento de hacer creer que aún exitían árboles aunque en ese momento no fuera más que un erial. La señora, con sus años ya, no recordaba haber ensayado en él y tuve que decirle: “¡Es que señora, aquí donde me ve con este tipico y tó, ya tengo una edad!...


Esta era la otra cosa que quería comentar, el 75 aniversario de la fundación del Orfeón Murciano Fernández Caballero, al que una vez me unió una relación tan simple como que los escuchaba, tras la puerta abierta de su lugar de ensayo, allí en la “Feria”, mientras que descansábamos de los interminables partidos de fútbol que jugábamos la chiquillería del barrio que tenían su comienzo tras la siesta y finalizaba cuando la luz era tan poca que no se veía la pelota. Ahora me une otra relación, el gusto por la música y la presencia en él de mis dos sobrinas.

Después, tras lo del ayuntamiento como el 4 de Junio de hace 75 años y esta vez ante el monumento del gran compositor murciano del que tomaron su nombre cantaron, de nuevo y sin la presencia de la “Coral Ilicitana” que los acompañó he hicizo de madrina en su debut, el Himno a Murcia. No pudimos más que aplaudir a rabiar y pensar que ya estamos mayores, que hemos recorrido mucho camino, pero aún nos queda alegría y ganas de recorrer mucho más.






Momumento a Fernández Caballero
Plaza de Romea (Murcia)



lunes, 2 de junio de 2008

A la espera de Zarautz.

Esta semana no ha ocurrido nada digno de interés, la resaca de la competición del sábado, pero poco más. Al final el Capitán Bajoca ha dado las oportunas órdenes para que se ponga la bicicleta en perfecto orden de rodaje y no le vuelva a ocurrir ningún contratiempo como en el triatlón de San Pedro.
El viernes llamó para salir con nosotros el sábado pero al enterarse de que la salida era a las ocho y media de la mañana desistió en el empeño. ¡Con ese plan de vida pocos días saldrá en bici!. A las diez de la mañana sólo salen en bici los que van a comprar el periódico.

Seguimos nadando lo que podemos. Es la parte del entrenamiento a la que más horas, sesiones y esfuerzos le dedico. Resulta que algunos monitores de la piscina también hacen triatlón y ahora ya me han "adoptado como uno de ellos". Lo bueno que tiene es que me dan muchos consejos de como nadar más eficientemente, de poco sirven pero se les agradece. Por otra parte están contentísimos de mi afición a este deporte pues así se garantizan que siempre habrá uno detrás de ellos en la clasificación general... Aunque a alguno le gano, por supuesto gracias a la bici y la carrera a pie pues sigo saliendo de los últimos.

Zarautz está más cerca en el tiempo aunque en kilómetros está igual de lejos que hace un mes... De momento aún no han abierto ninguna vía alternativa que nos ahorre algún kilometrico de viaje. Este fin de semana hemos tenido noticias de ellos por doble parte, ambas malas noticias. Por una parte una bombica de esas que se empeñan en poner, sin comentarios... Por otra parte recibimos noticias de las inundaciones por la lluvia... Espero que de ambas tragedias nuestros amigos, sus amigos y sus familias se hayan librado...

Aquí llueve un día a "manta" y después deja de llover, más tarde chispea y a la hora sale el sol... Los manguitos y el chubasquero han tenido que volver a salir del "armario", aunque suene a confesión de programa de televisión.

La tensión se comienza a notar. Sólo en pensar que puedan haber olas y oír las noticias del temporal en el Cantábrico me ponen las paticas blandicas y se me escapan las fuerzas como a las quinceañeras cuando el novio les da el primer beso... Lo tengo decidido, ir iré, pero a la menor duda me quedo en tierra tomando vinos y tapas...

El Stani que ahora vive una etapa de incontenible euforia. Los buenos resultados y la seguridad que dan éstos, yo pasé ya hace tiempo por esa experiencia y lo comprendo y por eso lo aguanto, pues está de un pesao con entrenar duro que ya hay que tener un par de "güevecicos" para soportarlo... El caso como contaba es que le ha dao por comenzar a subir puertos como si "no costaran". A Stani lo único que le preocupa es si subirá el montecico ese que nos han puesto en el segmento de bicicleta. Yo tengo antes un examen de reválida más importante. ¿Para que quiero entrenar las subidas, si seguramente no llegaré ni a montar en la bici?. El caso es que si acaso pasara el corte y la subida estuviera dura, como ya perdí la integridad, la virilidad y la dignidad hace mucho tiempo me bajaré de la bici y como un señor subiré a patita, que si se hace con porte y orgullo también da mucha prestancia y encima da una pinceladita de tinte épico a la cosa... El caso es generar dramatismo...

Como contaba Stani se había autoimpuesto la penitencia de subir el sábado "La Cresta del Gallo". Puerto de tintes épicos, más por la literatura que arrastra que por su dureza de verdad. Aunque es duro ¡Ehhh!. Un servidor el sábado tenía que hacer noventa kilómetros y ellos cincuenta y un rodaje de una hora a pie. Nos fuimos juntos a subir "La Cresta" y regresamos con la subida y cincuenta kilometricos en las piernas, los dejé en su casa y me fui a subir "La Alcayna", dura cuesta en donde hace un par de años se disputó el Campeonato de España de fondo de carretera para profesionales. Llegué a casi el cruce de Fortuna y regreso con 92 kilómetros en las patas y dos subidas de tres pares de cojones. Para colmo el jueves que tenía que hacer otros cincuenta kilómetros en la bici me fui al Cabezo de La Plata, otra dura subida que está cerca de casa...

La subida a la Cresta del Gallo, fue como siempre, divertida pues entre la dureza de las rampas y el "pique" que hay entre la peña estuvo entretenida. Nos juntamos Xarly, Juan, Stani y yo. Subiendo la primera parte, la subida al Santuario de la Fuensanta Xarly, que es un irreverente y un cabeza loca, puso el grupo a toda pastilla. Juan y Stani, como son de Monteagudo y no quieren que les moje la oreja nadie se fueron tras él y yo que soy el más flojico y creo el más reflexivo me mantuve en un prudente segundo grupo, donde iba yo sólo, a una distancia prudencial. La primera parte es muy, pero que muy explosiva y nos lleva a un falso llano donde se descansa ligeramente para afrontar la segunda parte la de los "Teatinos", aún más dura y más explosiva. Allí definitivamente Juan y Stani se fuero hacia arriba y Xarly y yo subimos a nuestro ritmo. De pronto oigo decir a Xarly que no iba nada de nada y lo pierdo, me dió la impresión de que se había bajado de la bici. Subí a mi ritmo y llevaba a Juan a unos cien metros. No estaba mal teniendo en cuenta la diferencia que hay entre ambos, el monta mucho más que yo... En lo alto, con menos dificultad de lo esperado estaba Stani y Juan que no me sacó demasiado tiempo y nos dispusimos a bajar pues creí que Xarly se había dado por vencido. Bajando nos cruzamos con el compañero que había hecho de tripas corazón, además sabía que el cachondeo si no subía duraría hasta navidad, y se habia lanzado a la conquista de la cumbre. Descendimos, esta vez, por San José de la Montaña y a casita ellos a correr a pata y yo ha subir a La Alcayna, aunque esto último lo decidí en el último momento pues la primera intención era meterme en casa con sesenta kilómetros escasos.

Entre que el jueves me subí el Cabezo de La Plata, durico, durico, el sábado Stani me subió a la Cresta, el domingo la peña ciclista con la que salgo tenía prevista la siguiente etapa, sin yo saberlo: "Algezares - Cabezo de La Plata - El Garruchal - Cresta del Gallo - Algezares. Así que subí dos puertos duros El Cabeazo y La Cresta y El Garruchal que se sube casi entero a plato ya que lo subimos por la cara sur que es mucho más tendida. Esta vez La Cresta se subía por el lado de San José de la Montaña en vez de por Los Teatinos. Tanto en el Cabezo como en la Cresta llegué en un segundo grupo, compuesto por mí como única unidad, pero fui tercero en ambos altos, quedando por detrás bastante personal...

Decir, que aunque Xarly diga que subió mal porque "sóllllloooooo llevaba hasta el 23" hay que decirle que ajo y agua, que a un "ex-hombre de hierro" como un servidor no se le pueden tocar demasiado los cataplines porque sino pasa lo que pasa y para colmo el sábado por la tarde me fui a ver a El Pozo para que perdiera, como sigue siendo habitual cada vez que me presento en el Palacio de los Deportes y asi dejé las cosas en su sitio: Xarly 1 (Gol marcado en el tri de San Pedro) - Garban 2 (goles marcados en La Cresta y en el Palacio de los Deportes).

Pues esto es todo... Mañana más, pero no mejor, pues mejor es imposible, como dice el "Guayomi".

lunes, 26 de mayo de 2008

¿Nadar...?.... ¡No, gracias!

La semana ha transcurrido rápida. El clima inestable. No hace mal tiempo pero tampoco bueno. El trabajo me está agobiando porque estoy “impartiendo doctrina”, así es como le llamo cuando tengo que dar cursos... El triatlón de San Pedro, que corrí el sábado, más la decisión de ir a Zarautz ocupan mi tiempo y mi cabeza haciendo que transcurra aún más deprisa...
Hemos cumplido casi todo el entrenamiento propuesto, aunque de aquella manera. Se han cambiado los horarios, las tardes estas dos semanas se quedan completas con las cuatro horas de clase...
Este triatlón se diferenciaba de los demás en que el Capitán Bajoca se había empeñado en debutar como triatleta... A la prueba también se habían apuntado mis dos hijos, así que esta vez éramos tres Garbanzitos y un Capitán Bajoca. Xarly, Juan y Stani completaban la grupeta de siete “tocaos” que íbamos a darnos palos en buena lid triatlética.
Lo primero era buscarle un neopreno al Capitán Bajoca. Se sabía de antemano que no se iba a permitir tal prenda. El Mar Menor ya está a 26 grados de temperatura, pero con lo “pijicas” que es el Capitán lo único que faltaba era que por cualquier cosa de la vida se hubiera podido utilizar y él no lo hubiera tenido... Las quejas se hubieran oído en Argelia... Luisica nos prestó su “Quintana” para que lo utilizase, en su caso, mi hermanico. Luisa es una menuda, guapa y delgadita triatleta y el Capitán es un tocho de tío tres veces Luisa, pero había que embutirlo dentro del neopreno como fuera. El Bajoca, como es un marqués, sólo aportó a su dote las gafas de nadar, bici, casco, mono y si te descuidas hasta calzoncillos se los tuvimos que buscar nosotros. La bici elegida fue la Massi de carbono y aluminio de mi sobrino que estuve utilizando yo durante un tiempo. El viernes apareció por casa, es que el chiquillo se toma poca prisa para sus cosas y le pusimos el sillín a la altura necesaria, le prestamos las zapatillas y le estuvimos enseñando a meter las zapas en los automáticos. En cinco minutos, es que él es muy listo, le dió el visto bueno a todo el material. Le hicimos la recomendanción de que el sábado por la mañana se diera una vueltecica por los alrededores de su casa y que sacara las zapas de las calas varias veces, no fuera a ser que no se diera cuenta y se pegará un buen golpe en la carrera...

De allí nos fuimos a San Pedro, a la playa. El Bajoca no había nadado nunca en el mar a no ser que entandamos por nadar el bañarse, porque entonces si lo había hecho. Llegamos y estaban montando los boxes para el día siguiente. Los empleados del ayuntamiento, muy cortésmente, nos indicaron las boyas de referencia y nos pidieron que después le comentáramos como estaba el triángulo. Al vernos ponernos el neopreno nos indicaron que íbamos a coger “ferecía” si nos lo poníamos ya que el agua estaba muy caliente. Le tuvimos que explicar que, aunque fuera improbable que lo utilizármos al día siguiente, el Capitán no tenía ni idea de como se nadaba con el artilugio y que debía probarse y saber si sería capaz de llegar, al menos, a la primera boya. Como pude le subí la cremayera al neopreno pues faltaba tela por todos lados y rezando para que no estallara nos lanzamos al agua. Efectivamente, el agua estaba caliente y pensamos que nos saldrían sarpullidos... La boya parecía que estaba más cerca desde la orilla, lo bueno era que más de cien metros se podían hacer perfectamente andando. Acordamos dejar de andar y comenzar a nadar, pues para eso habíamos ido. Enseguida nos dimos cuenta que la corriente nos llevaba hacia la izquierda y un par de veces corregimos el rumbo. Llegamos a la boya y fuimos a buscar la segunda, que era un pequeño corcho flotando entre unos barcos que no fuimos capaces de encontrar. Regresamos al punto de partida. Miramos el reloj y ¡zas!, ninguno de los dos lo había puesto en marcha. El Capitán apostaba por irnos a tomarnos unas cervezas, el agua está allí muy, pero que muy salada. Le obligué a darle otra vuelta al circuito. ¡Con lo que me había costado ponerle el neopreno y nos íbamos a ir ya!, ¡una mierda!. De nuevo a la boya, de nuevo al barco y regreso, esta vez catorce minutos marcó el reloj. Salimos y le dijimos al chico de la organización que todo estaba perfecto... ¡Hasta parecíamos triatletas buenos, para dar consejos!. Pronto el muchacho se dió cuenta de que no éramos más que un par de frikys y dejó de interesarse por nuestra opinión. Cual hipis, nos medio quitamos la arena del cuerpo metiéndonos debajo de la ducha para pies que hay de servicio en la playa. Es la ventaja de ser bajicos entramos en casi cualquier hueco... De allí para casa, no sin antes recordarle que montara en bici y que me llamara para confirmar que seguía vivo...

El sábado comenzó y todo el buen tiempo del viernes cambió. Un airazo de tres pares nos esperaba en San Pedro. En el Mar Menor no puede haber oleaje pero se levanta una marejadilla con puntas de ola muy rizadas que hace el nadar contra ellas muy molesto. La salida se retrasa, como siempre y por allí andamos el Capitán, mis dos hijos, Juan, Xarly y yo haciéndonos fotos y gastando bromas con los Tri-Oráculos y demás personal. Entramos a calentar y al salir el viento nos hiela así que nos metemos en el agua, que era el sitio donde mejor se hacía la espera. Mi hermano se preocupó por que no le dejaban usar el neopreno, para él era muy importante al saber que con esa prenda podría flotar eternamente aunque se cansara... Mis zagales se posicionan, Stani se va delante y Juan y Xarly y yo nos quedamos junticos, “pá vigilarnos”. Dan la salida y aquello era una romería, casi doscientos tíos corriendo primero y andando después hacia la boya, cuando se comenzó a nadar ya había pasado más de cien metros. Llegué a la primera boya por primera vez en mi vida en grupo... Es que realmente nadamos cien o ciento cincuenta metros en ese largo. De allí en adelante la cosa cambió. El personal comenzó a adelantarme y yo intenté no tragar demasiada agua. Me desorienté y llegué a la segunda boya. Transcurrido un tiempo un triatleta choca conmigo y pienso: “¡Coño, no voy el último, por aquí hay un tío nadando conmigo!. Miro despacio y me cunde el desaliento, el nadador pestiño que ha chocado conmigo, como no podía ser de otra manera, era el manta del Capitán Bajoca que estaba dando su enésima vuelta en redondo... ¡Vaya una mierda, si al único que gano es al Capitán!. A lo lejos se ve un grupo que se pone de pie para salir del agua. Ese fue un gran error, todavía le quedaban trescientos metros para llegar a la orilla, pero aunque hacían pie, andando se tardaba más y se gastaban más fuerzas que nadando. Aprieto y estimo que con un poco de esfuerzo llegaré con ellos a la transición. Efectivamente, un par de segundos después que ellos salgo del agua y los cazo en boxes. Acierto a adivinar a mi zagal mayor que iba delante mío. Transición, no demasiado rápida y a la bici. Del grupo que iba delante de mí no queda más un rosario de ciclistas, no eran buenos corredores y no fueron capaces ni de formar grupeta. Mi tiro y sólo puedo ir adelantando gente y más gente. En la segunda vuelta paso a mi hijo mayor... Se pone a mi rueda con el que iba con él y otro más. Hacia abajo el viento va de culo y se vuela, a la vuelta a boxes el viento de cara jode un huevo y hace que se sufra cuando vas sin nadie que te ayude. Adelanto a una chica y se produce el incidente de la tarde. Paco, un buen compañero nuestro, ciego como murciélago me adelanta al mismo tiempo que yo lo hago con la chica y me pega con el hombro y por por no tirar a la chica me tiro hacia él. Estuvimos a un tris de meternos un mochazo de tres pares de cojones y encima de tirar a los veinte que venían chupando rueda de él pues ambos íbamos en cabeza del grupo. Cuando soy capaz de levantar la cabeza descubro que es Paco y le grito: ¡Hostias, Paco, podías haber pegado un grito o algo, yo si he señalado que iba a adelantar a la chica!. Mi zagal por detras me tranquiliza, sabe que me entra cangelo enseguida. Al ser doblado los dejo marchar al salir de la rotonda. Mi crío se queda también de mí y ya tengo a dos chupasangre, como todos los días, detrás mío sin dar ni un relevo. Subiendo dejo de pedalear y por la inercia pasa el primero. Subo un par de piñones para darme un respiro y enseguida me pongo delante a tirar de nuevo. Stani está haciendo una gran carrera su mejora en natación le hace ponerse en otros sitios pero no tiene suerte con los grupos que pilla, de nuevo él tiene que hacer casi todo el esfuerzo. Juan va cómodamente en un grupo y Xarly igual. Me llevan bastante tiempo, hoy no va a ser el día de ganarles, me jode, pues no estoy haciendo una mala carrera, pero el nadar así te deja totalmente fuera de sitio... O quiźas no, te pone perfectamente situado en el tuyo... Es cuestión de verlo de una manera u otra. Mi hermano va haciendo un “tour turístico por la playa”. Al final comentará que se le había salido la cadena dos veces y que el calapié estaba flojo, en fin, que le hechó la culpa a la bici... ¡Le íbamos a prestar una buena, para que me ganara también él!. ¡Y un jamón!. A mi zagal pequeño era al único que podría pasar en la carrera a pie. El último segmento lo hice como siempre, bien, pero es que ya no había nada que hacer, cinco kilómetros la gente aguanta aunque se amuriéndose...

Al finalizar la prueba comenzamos con el tercer tiempo. Felicitar lo primero a Juan y a Xarly que me ganaron ampliamente... ¡Vaya mierda de triatleta que estoy hecho!. ¡Por supuesto a Stani!. Los Tri-Oráculos prometieron pagar la cláusula de rescisión de nuestro contrato con nuestro actual equipo para que el año próximo corramos con ellos. Bebimos suficiente cerveza y cada uno contamos nuestras penurias y como siempre culpamos a los demás de nuestros “pequeños fracasos”... jajajajaja.

Como me gusta analizar todo pues he llegado a la conclusión de que hice una buena natación. La mayoría del personal perdió entre dos y tres minutos respecto a Aguilas y yo sólo perdí treinta segundos más si se tiene en cuenta que ya no se usó neopreno, luego he mejorado de nuevo. La bici la hice igual que el duatlón, ahí es donde pude estar un poco más flojo, pero hacía más viento que el día del duatlón y todo el mundo ha hecho peor tiempo, así que podríamos decir que fue una buen carrera en bici en comparación con el tiempo de más que hicieron los otros respecto a la otra carrera ya que era el mismo circuito. En cuanto a la carrera a pie hice el mismo tiempo que en duatlón. Si tenemos en cuenta que fue después de nadar y montar en bici y que en el duatlón era lo primero que se hace, puedo decir que debo estar contento.

Señalar, de nuevo, que un grupo amplio de triatletas se volvieron a saltar la segunda boya. Esto es un mal endémico... Por una parte me da igual, cada uno lleva en su conciencia lo que hace, pero por otro me jode que tanto intentar mejorar en la natación para que un día sí y otro también me hagan trampas triatletas que yo no puedo coger en la vida, por culpa de esos minutos que me sacan en el agua.

Ahora toca entrenar y comenzar a preparar el cuerpo para Zarautz. Por una parte tengo ganas de montar en bici y correr, por otra se que va a ser prácticamente imposible salir en una hora teniendo en cuenta los tiempos que estoy haciendo en los tri que estoy corriendo.

Lo bueno es que a este paso Xarly está enganchado de nuevo al triatlón, Juan seguro que repite y el Capitán dice que no, pero será que sí, seguro.
¡Hasta pronto, querido diario!.

jueves, 22 de mayo de 2008

CLASIFICADOS... JAJAJAJAJAJAJAJA

Intentamos sacar un poquico de tiempo para poder poner al día nuestro diario. Digo nuestro, porque cada día me sorprende un nuevo compañero con la noticia de que lee estas humildes líneas que no pretenden más que reflejar, unas veces más fielmente y otras de forma más divertida, los aconteceres diarios de un triatleta sin talento y sin glamour.

El pasado domingo tocó el clasificatorio de Aguilas. Lo de clasificatorio no sería más que una anécdota sino fuera porque la inadecuada normativa de éstos permitiera a un triatleta, que ni siquiera merece ese nominal, el clasificarse para un campeonato de España por mucho que éste no sea más que una reunión de amigos, por lo menos en cuanto a los “dolosamente” denominados Cto. de España de Triatlón de GGEE. Y digo que es una anécdota pues no fui allí más que con el objetivo de terminar y si podía ser mejorar ligeramente mi natación y con ello el tiempo total. Lo triste es que un montón de triatletas se dejan la vida entrenando para no conseguir plaza y yo, concretamente en mi grupo de edad en este clasificatorio, por el mero hecho de finalizar la prueba ya teníamos plaza.

Llegamos pronto, mi zagalico pequeño hacía de juez en la prueba y tenía que estar allí a las siete y media de la mañana. No me molesta madrugar, de hecho lo hago todos los días, sábados y domingos incluidos. Como íbamos con tiempo de sobra llegamos incluso antes de lo previsto. Conocido es por todos el principio fundamental que dice: "Si sales con el tiempo justo llegarás tarde, pero si sales con tiempo sobrado aún llegarás antes de lo necesario". El caso es que cogimos mi dorsal y charlamos con los amigos, conocidos y organizadores de la prueba. Con los últimos me une una estrecha relación pues desde los doce años con los que empezó mi crio el mayor a practicar triatlón nos hemos estado tratando domingo sí y otro también. Pedí mi “fijo” de salida, cosa que Salvador, mando supremo en plaza por ser el Jefe de Servicio de Deportes del ayuntamiento, me quitó de la cabeza y acontinuación solicité “voz en grito” la dimisión de Larry, un dicharachero y divertido entrenador de triatlón, natación y otras cosas que trabaja en el ayuntamiento y es el encargado de poner la boyas del primer segmento en su sitio y que no cumplió con su obligación pues trazó el triángulo de regatas con un ligero exceso de perímetro. Volví a quejarme (por supuesto en broma) a la organización pues cuando yo hago de spiker de la prueba me ponen una mierda de megafonía y de micrófono y cuando vienen los “señoritos de Madrid” les ponen un “tinglao” de sonido como dios manda.


Como fuimos sobrados de tiempo ya al cabo de un buen rato me dispuse a saludar a Stani que ya había llegado. Preparamos el material y lo metimos en la zona de transición. Saludamos a unos y a otros, uno es más conocido que “La Tanita”, charlamos de este blog con Bufo. Con otros de otros temas. Saludo a Lukas y comentamos que seguramente hoy me deje el detrás, el nadar y coger grupo en estos tris tan cortos es casi definitivo. Felipe Javier es otro objetivo pero éste nada aún mejor, así que será más difícil pillarlo. Todo preparado hacemos un poco más de porra y nos embutimos en el neopreno. Esta vez me pongo bastante vaselina para ahorrarme las quemaduras en el cuello de las otras veces. Nos acercamos al agua y nos vamos a calentar. Stani por un lado, yo por otro. Estos momentos de la natación me ponen nerviosísimo y evito estar junto a nadie para que no reciba una respuesta disparatada, ni una mirada asesina. Nado un poco, tampoco mucho, me agobio y salgo. El mar estaba perfecto, una sopica a los grados justos para poder ponernos el “traje de buzo”. La salida se dilata y todos nos comenzamos a poner nerviosos. Grito, “¡A formar!, ¡el 91 al frente! y me dispongo a organizar la salida sin necesidad de que lo hagan los jueces. Nosotros saldremos y después ya negociaremos los tiempos, al final siempre se despistan y ponen los que quieren... La insurrección no cuaja y aceptamos esperar a que sea el Juez General el que de la salida. Y llega. Entramos en la zona de salida y ésta sigue demorándose. Silencio sepulcral. Decido romper el hielo y vuelvo a gritar: “¡Joder, qué podeis hablar, qué sólo van a dar la salida, no a fusilarnos!”. Algunas risas los rostros se relajan unos instantes pero enseguida vuelven a la tensión y seriedad del momento. ¡Total si yo seré el último en salir del agua, no se a qué tanta tensión!. El spiker insiste en que estén los de la primera línea de salida a medio metro de la raya. Allí no se mueve ni díos. Lo grito, el skiper amenaza con tarjetas amarillas. ¡Qué risa!. Treinta segundos.. . ¡Bozinazo!. ¡Coño a correr!.


Correr no deja de ser un eufemismo de lo que en realidad es mi salida. Tanta espuma blanca que va a parar indefectiblemente a mi boca me abruma y agobia. A mi paso me voy metiendo en el agua y llega el momento donde ya se puede nadar. Me tiro, me doy un cabezazo con el pie del compañero de delante. Me pongo de pie, respiro hondo y pienso que hoy tampoco voy a ahogarme, me pongo a nadar. Me paro, saco la cabeza del agua y tomo aire. Comienza el ritual habitual de calmarme. La gente se va, vuelvo a nadar pero esta vez suave, poco a poco, adaptándome al medio... Cojo velocidad de crucero, más bien de petrolero cargado hasta los topes, y me dirijo a la boya. Poco a poco de petrolero paso a barca de remos y después a patinete. La boya se mueve... ¡Me cago en la leche, otra vez nado como las botellas a la deriva!, me oriento y tres o cuatro veces más tengo que rectificar el rumbo. Esto del rumbo queda muy novelesco, pues más que rumbo lo que llevaba era una empanada de zig-zag hacia la playa, justo el sentido contrario a donde estaba el objetivo, la gran boya amarilla. La alcanzo y me voy para la otra. En este punto ya pasó el agobio pero sigo nadando con precaución, el instinto de supervivencia es superior al instito de competición y aunque físicamente estoy sobradamente preparado, mi mente me obliga a ir más despació, “por si acaso me pasa algo no quedarme sin fuerzas y poder evitar el ahogarme”. La barca de la Cruz Roja me despierta de mi sueño y me advierte que en esa dirección me iré de nuevo hacia la primera boya. ¡Llevo dos minutos al menos nadando en la dirección contraria. Vuelvo a enderezar mi camino. Paso la segunda boya y el “miedo a perecer en el mar me obliga a irme hacia la playa, luego cuando esté más cerca me dirigiré al arco del final del segmento. Ya estoy cerca de la orilla, vuelvo a enderezar el rumbo y me voy hacia el arco. Diecisiete minutos en el reloj y piso la blanda y húmeda arena de la playa. ¡Estoy salvado!. ¡Ahora comienza la carrera. Mi Santa que esta temporada está que se sale de amable conmigo acompañándome a todas las carreras, igual que mis hijos, me gritan desde la orilla, qué corra, qué no mire más el crono... ¡Pero es que yo tengo que comprobar que he mejorado!. ¡Sí lo he hecho! De veintitrés que fue la última vez a 17 y con un montón de pérdidas de tiempo. Al finalizar mi Santa me comentó que un buen grupo de triatletas se saltaron la primera boya... ¡Luego dicen que son un grupo especial los triatletas!. ¡Una mierda, son futbolistas como todos!. Tras de mí un sólo competidor insiste en seguir nadando. Me monto en la bici y comienzo los diecinueve kilómetros excasos que tiene el circuito. Dos vueltas.

Esto ha cambiado. Paso a un grupo y luego a otro de un par o tres de unidades. Recupero espacio, pues el tiempo ya es imposible. Con el tercer grupico llego dándoles rueda hasta la rotonda para comenzar la segunda vuelta. En ella me atacan y se van. ¡Serán capullos!. Como soy tan inútil sobre la bici me cuesta dar las curvas cerradas y además me cago de miedo por una posible caída. Me grita un expectador: ¡Qué no se vayan!, de lo despacio que iba me da tiempo a contestarle: ¡No te preocupes, me van chupando rueda todo el rato, seguro que me esperan!. Los alcanzo y en la ligera pendiente decido que no me buitrearán ni un metro más, aprieto los dientes y los dejo definitivamente. ¡Busquemos al siguiente grupo!. Con estos ya contacto casi llegando a Aguilas. Por delante Stani iba en el tercer grupo grande, no era un grupo demasiado trabajador y ello imposibilitó que cogieran al verdaderamente interesante que era el que les precedía. Intuyo que había realizado una gran natación, igual que la mía, cada uno en sus aspiraciones. De Felipe Javier me olvido, lo he visto en el cuarto grupo, cómodamente instalado y va a ser difícil recuperarle tanto. Lukas lo veo lejos y me comienzo a conformar con que él también me gane... Entramos cuatro juntos a la transición, intento hacerla algo más rápido. Fue imposible. Tenía que ponerme vaselina en los pies que tenía destrozados por las quemaduras de las zapatillas y el agua del domingo pasado en Los Alcázares. Comienzo mi carrera. Llevo un buen ritmo y voy adelantando a algunos. Es una pena, varios de ellos iban con una vuelta sobre mí y no servía para nada. Lukas está muy, pero que muy lejos... Sigo apretando y decido que definitivamente no pillaría de Felipe pero que lo intentaría con Lukas. El aguileño ha dado el giro y se encamina a los últimos 1250 mts. para meta. A mí me falta un buen trecho para llegar a los conos que señalizan la vuelta. Al cruzarnos nos despedimos. Me dice que lo pillaré, yo le animo diciéndole que no... Vuelvo hacia meta e incremento el ritmo, mi compañero de cola de pelotón va tocadete y parece que va a poder ser presa, no fácil, pero presa mía. Faltando cien escasos metros, casi en la rotonda final lo sobrepaso. Se ríe y comenta: “¿Ya estás aquí?. Mi santa le dice a Lukas: ¡Aprieta Lukas, qué no te pase!, se rinde... Terminamos y nos saludamos, primero con él, inmediatamente aparece por allí Felipe Javier, es la hermandad y la caballerosidad de los “últimos del pelotón”, nos saludamos. Es otra competción, es otra carrera, es otro triatlón, pero no deja de ser “TRIATLON” con mayúsculas.


La prueba la ganó Miguel, en GGEE, que es un simpático y grandullón triatleta de Aguilas. Los voluntarios de meta para celebrar que uno de los suyos era el vencedor quisieron poner la banda de ganador bajo el arco para que la arrastrara al cruzarlo. El “Gurú tonto del Triatlón” no los dejó. Adujo no se que tontería sobre que la gente se cree “no se que” y que luego pide becas... Ese tío es gilipollas. La gente puede pedir lo que quiera, luego los encargados de concederlas lo harán o no, de todas formas mientras que gentuza de ese tipo estén donde están ya se encargarán informar negativamente del triatleta y de sus logros deportivos, por supuesto por teléfono, no tienen los cojones de hacerlo por escrito... ¡Los tontos y los mezquinos son una de las pocas especies que no están en peligro de extinción en la tierra!. De todas formas, ¿si no tenía razón quien pidió la beca, porqué esos mezquinos, tontos han cambiado la normativa y ya no dejan participan a los Júnior, excepto en élite?. ¡Qué lástima que nuestro deporte esté en esas manos!.

Terminada la prueba nos tomamos, los dos nuevos dueños de dos plazas para el Cto. de España de GGEE de triatlón, una cerveza gigante. Stani, mi Santa y yo lo celebramos, con moderación que luego hay que conducir, pero lo celebramos.


Al final salieron las clasificaciones y el tiempo final estaba correcto, la natación también, pero se equivocaron en la bici y la carrera a pie. La media que me dió mi cuenta fue de 31 por hora luego haría sobre unos 37 minutos y mi carrera a pie estuvo en diecinueve minutos largos. Así que puedo estar muy contento aunque los documentos oficiales digan otra cosa


Este sábado toca San Pedro. De nuevo me tocará sufrir pues la natación me deja muy, pero que muy atrás. Intentaré ser agresivo e intentar terminar en unos 15 minutos. Esto no hará que entre en ningún grupo, pero si me dejará más cerca de todos los que me preceden. Este sábado compiten, mis dos zagales y el Capitán Bajoca que se estrena en este deporte. ¡Veremos cuantos de ellos me ganan!. También tengo que poner además de mis rivales habituales Felipe Javier y Lukas dos nuevos que intentarán dejarme como “puta por rastrojos” el ya casi habitual Xarli y Juan, nuestro compañero de entrenos. Supongo que todos, o la mayoría, me harán morder el polvo pero como ya sabes, querido diario, mi dignidad fue algo que perdí hace ya mucho, pero que mucho tiempo.


Nos vamos a Zarautz, definitivamente iré. Lástima que mi Santa no pueda acompañarme, vendrá mi zagal mayor y a lo mejor el Capitán Bajoca también se anima y montamos un buen viaje vacacional... ¡Ya veremos!.


¡Hasta pronto!, querido diario...

miércoles, 14 de mayo de 2008

Fotos y Vídeo de Los Alcázares. Triatlón distancia Olímpico



Siguiendo nuestra línea de complicarnos la vida con las cosas, aquí ponemos un vídeo de mi paseo por el "paseo" de Los Alcázares. Quien va junto a mí y luego me adelanta ligeramente es nuestro compañero
Felipe. El iba ya para meta y lo dejé ir un poquico no es cosa de que nos aplaudan a los dos llegando a meta y yo gire y me lleve el entusiasmo del público que no merezco.

En otro orden de cosas comentar lo injustas que pueden ser las cosas. Mientras que un tío, me acuerdo de mi hijo las pijás a entrenar que se pegaba, le cuesta la vida clasificarse para el campeonato de españa de GGEE, mi menda, por el mero hecho de ser un viejecico e inscribirme en el clasificatorio de Aguilas, con sólo llegar a meta tengo la plaza asegurada... Total que al final, muy a pesar mío y sin ningún esfuerzo por mi parte, me van a hacer un MEGACRACK del triatlón. Lider de la Liga Regional y clasificado, si es que llego a meta, para el Campeonato de España de Grupos de Edad en el grupo 45-49.
Os pongo foticos de la prueba, cuando hay chicas esas son nuestras animadoras y en otros casos "santas respectivas", sobrinas y demás... El gordito, calvo y arrugaíco cual pasa, soy yo.
¡En la foto de la bici se nota el agua que caía!

martes, 13 de mayo de 2008

Fuente Alamo y Los Alcázares. Y primero en la Clasificación Provisonal de la Liga de Triatlón

Ya era hora de que retomara mis conversaciones contigo. Para mí el escribir depende mucho del grado de expectación que tenga de las cosas que hago. No es muy grande, luego no tengo mucho que contar.

Los entrenamientos siguen como siempre. Alguna vez fallo pero enseguida lo recupero con una doble sesión que no estaba programada. La natación está mejorando pero como venimos de un nivel tan paupérrimo que cualquier mejora, aunque sea de varios minutos, no representa nada frente al desierto que queda entre mi salida del agua y la de los que me preceden. Por otra parte la bici en la soledad, es decir cuando voy a solanas o con mis compañeros, stani, etc... voy como un tiro, luego en los triatlones, sin ser malas del todo mi carrera en bici, no es ni el ochenta por ciento de lo que podría dar. En cuanto a la carrera a pie, es donde mejor me estoy encontrando. Corro todo lo necesario para poder pillar a aquellos que están delante de mí. Cuando llego al punto de que no veo a nadie delante, ¿para qué voy a correr más?, si el siguiente está ya en meta...

La primera experiencia esta temporada con el triatlón fue Fuente Alamo. Es sensacional el nivel y el ambiente que los organizadores han conseguido con la prueba. Ir allí y creerte que eres alguien es una sola cosa. Te tratan con mimo y se preocupan para que todo esté perfecto.

La primera sorpresa me la encuentro cuando al coger el dorsal la secretaria de la prueba, que la conozco de mi etapa en la federación, me entrega el número 108 con el consiguiente descojone general de los allí presentes. Resulta que me sacaron con los élite. Raña, Isaac López, Llobet, Mola... y el resto de máquinas del triatlón junto a mí, mejor expresado, yo junto a ellos. Fui la envidia del resto de los “gualtrapas”, que como yo, andamos por el furgón de cola de todas las pruebas en las que participo. Allí nos encontramos una serie de “hombres de piedra” que amparados por nuestro buen puesto en el ranking, conseguido más por insistencia en la presencia en las carreras, que por aptitudes en las mismas, dispuestos a recibir palos en la salida de la prueba. La mar estaba larga y movida. El encargado de regenerar los fondos marinos se olvidó que ese sábado teníamos que ir a nadar y el agua estaba con unas olas de esas que no se ven desde fuera porque no rompen pero que una vez dentro te das cuenta que son grandes pues ellas mismas te tapan el horizonte y no vuelves a ver tierra o la boya hasta que no estás en lo alto de una. A los cien metros y pasados los primeros momentos de angustia, en los que siempre creo que serán los últimos de mi vida, pense en regresar a tierra. La rápida visión de la escena retirándome y escuchando las risas de mis “amigos y enemigos” me hicieron girar de nuevo dirección a Argelia e ir a buscar la primera boya. El ritmo de natación era dos brazadas al aire, caída de golpe al fondo de la ola, panzazo y dolor de barriga con el consiguiente moratón, tres brazadas sumergidas, esperar que la ola te levantara, buscar la boya, comienzo del ciclo. Cuando conseguí tranquilizarme y congerle el ritmo al infernal segmento de natación llegué a la segunda boya y comencé a dirigirme a tierra. Faltando unos cien metros para llegar a la orilla un pedazo de animal me atropella como si un petrolero abordara a un cayuco. Los de la segunda salida comenzaban a adelantarme. Sacando el manual comprobé que lo siguiente que tenía que hacer era esforzarme para que sólo me pasaran los mejores de la natación y poder conseguir un grupo en bici adecuado a mi nivel que me llevaran en volandas hasta Fuente Alamo. La natación, por lo general, fue para la media de los corredores entre dos y cuatro minutos más lenta que la del año pasado, en algunos casos mayor y yo salí dos minutos más rápido que la temporada pasada, luego podemos calificar este sector como bastante positivo.

Tras una transición en mi línea, es decir fatal, me encaminé hacia Fuente Alamo. El primer tramo de unos cinco kilómetros subiendo lo hago a plato y allí me uno a varios grupos que voy dejando. El viento castigaba sobremanera a los ciclistas. Todo lo que cogía eran destrozos de los grupos delanteros, es decir triatletas que no podrían ayudarte en el llano pues iba bastante mal. Me pasan los segundos grupos de la segunda salida. En esos grupos aguanto lo que puedo, hasta que encuentro el mío. Llegamos a la cumbre y pasa lo de siempre, mientras que ellos bajan a ciento por hora yo voy con los frenos cogidos y se me escapan. Espero al llano, allí tiro a muerte y me uno a dos que iban paradicos y por detrás llegan dos del CTOA, con otro más y nos podemos a dar relevos, al cuarto o quinto a cuarenta y siete por hora desisto de reventarme sabiendo que luego hay que correr. Me pillan por detrás y la última recta me la dejan a mí los “cagalitrosos” que venían a chupar rueda de un viejecico como yo. Por regla general en la bici el personal había perdido entre siete y diez minutos con respecto al tiempo empleado el año anterior, yo sólo perdí cuatro.

La carrera a pie fue la leche. El año pasado iba a cola de carrera y poco más que faltó que me quitaran las vallas de lo tarde que iba. Este año tenía a un montón de gente por detrás, que aunque había salido diez minutos después saldrían delante en las clasificaciones, pero hacía que me sintiera uno más de la prueba y no la “vil canalla”. Bajé un minuto o dos la carrera a pie respecto al año pasado, el personal por regla general hizo tiempos parecidos.

El triatlón de Fuente Alamo fue muy divertido, tanto en organización, ambiente, también fue positivo, dentro de la medianía que puedo dar de sí, deportivamente. El asunto es que estaba cuatro kilos más gordo que el año pasado y aunque hice peor tiempo que el año pasado, todo lo hice mejor estadísticamente que el anterior. Como medida correctora me he propuesto bajar algún kilico más, sin grandes sacrificios, sólo llevando un poquico de cuidado. En una semana ya he perdido un kilo, espero que pronto baje alguno más.

Esta semana nos hemos ido a Los Alcázares. El Mar Menor es una laguna salada en donde no existe el oleaje. Allí se nadaban 1.500 mts. pero con la ventaja de ser aguas muertas, muy saladas, es decir mayor flotabilidad y el neopreno.

Lo que podía haber sido un triatlón idílico. Lo cierto es que para ser el primero que organizaban estuvo muy bien. Es a un sitio que recomiendo volver. Decía que todo estaba a favor de un triatlón rápido menos el clima. Un frío del carajo y una lluvia que nos castigó durante los dos primeros segmentos, por supuesto que mientras nadábamos ni la notamos. Dos vueltas a un triángulo que hice en 32 minutos, estando un buen rato dentro del grupo trasero de los nadadores, pero al menos no estuve todo el tiempo el último. Al final incluso adelante a unos pocos. Nadar en grupo es agobiante, pronto desistí de tener que recibir patadas como premio a mi mejora y decidí dejarlos marchar. Tampoco iba sobrado como para tomar otras decisiones “tácticas” pero me abrí haciendo más metros pero nadando más cómodo.

Salimos a coger la bici y lo de siempre pero esta vez con una lluvia pertinaz y por momentos abundante. En Murcia no llueve y por lo tanto las calles no están preparadas para evacuar el agua con rapidez. Charcos de “a palmo” y las líneas de los pasos de cebra y señalización horizontal en el suelo me aconsejaron que, dada mi natural gracia para ciclar, tomara todas las precauciones del mundo. Enseguida me di cuenta de que sería un día duro, digno de los “hombres de hierro”. Por delante iba Stani en una grupeta de tres a una velocidad endiablada. Acepté pronto que me doblaría en la tercera vuelta. El segundo palo fue cuando me crucé con Xarli. Este amigo se había atrevido a desafiarme y yo que no me corto propuse el reto. Estaba lejos, muy lejos. Me doblaron un par de grupos y me propuse que no se fueran demasiado rápido, los dejé marcharse poco a poco y por supuesto sin quebrantar el reglamento y no me puse a rueda pues era doblado. Pasó Stani y lo único que pude hacer era gritar, “¡El 100 maricón!, que era su dorsal. En la primera vuelta un grupo me adelanta y en el primer giro de 180 grados se pegaron una ostia del carajo. Sólo me faltaba bajarme de la bici y ponerla en el sentido contrario para regresar a la salida de lo parado que daba las curvas. Dos vueltas anduve con un chico en las que uno tiraba a la ida y otro a la vuelta. Nos pasó un grupo y el se fue a rueda de ellos, me jodió, pero es que cada vez que llegábamos a las curvas de 180 grados me cortaba del miedo que me daba darlas. Después le afeé su conducta, eso es hacer trampa, ponerse a rueda de un grupo que te dobla. Al final de la prueba Lukas un veterano dos que compartimos la cola de todos los triatlones me decía con su genuino acento extranjero. “¡Paco, con lo que corres a pie darías las curvas más rápido bajándote de la bici y haciéndolas corriendo!”. ¡Será jodío el tío!. La última vuelta iba mosqueado. Xarli seguía muy lejos y temí por la derrota, el tío iba en un grupo a rueda como un marqués y yo iba haciendo el capullo tirándo de Lukas y cuatro más que sólo hacían darme ánimos pero ni un relevo. Enfadado les comenté a mis “compañeros” de grupo que de allí era yo el que más corría y que mi objetivo ya no lo conseguía, o daban relevos o nos parábamos todos. Pasaron diez metros y después se metieron de nuevo en el cobertor.

Todo mi grupo salió, como es norma, delante mía de la transición. Le grité a Lukas que no corriera, que daba lo mismo, que lo iba a pasar pronto. El sol salió unos instantes y nos acarició un poquico después de tantos arañazos que nos había dado el clima ese día. Corrí muy bien y con facilidad adelanté a bastante gente, entre ellos a Xarli, al que creí haber perdido en la carrera en bici. Cuando ya no quedaba a nadie más por adelantar seguí a mi ritmo. Los pies los tenía todos ensangrentados de las zapas mojadas por la lluvia y la arena. Fue un día duro pero bastante divertido. A partír de ahora no podremos decir que no salimos con la bici porque llueve, ¡la qué nos cayó!. Tampoco nos valdrá decirle a la parienta:”¡Hoy no vamos a la playa, qué hace mal tiempo!. No podía menos que reirme para mis adentros cuando unos cien gilipoyas estábamos esperando que nos dieran la salida y darnos un baño con lo que estaba lloviendo y el frío que hacía.

Por lo demás poco más hay que contar. A mi santa la han vuelto a operar, esta vez de una cosa menor, pero lleva la chiquilla una racha bastante mala. A Stani estoy en fase de arreglarle el ordenata que desde que se mete en páginas golfas se le ha llenado de virus y no puede poner “afotos” en el blog y el próximo fin de semana toca Aguilas. Allí voy sin objetivos. No creo que consiga la “clasificación” para el Cto. de España, pero tampoco la busco.

Cuando arregle el ordenata de Stani pondremos fotos todos, pues Mariló las hizo pero no se pueden descargar.

¡Hasta pronto, querido diario!

P.D.: ¡Esto ya es la bomba!. Voy primero en mi categoría en la Liga Regional de Triatlón. ¡No voy a ganar, pero si ganara, no dejaría de ser un disparate total!. ¡Qué risa!.