viernes, 1 de marzo de 2013

La vuelta al mundo en mi birlocha, quedan ochenta y nueve entradas.


Amaneció el día más tarde de lo habitual a juicio de Ginés. Desde las cuatro de la mañana estaba despierto, con el único objetivo que espiar la llegada del cartero a la casa de Laura. La de ésta era bastante mas grande, moderna y bonita, que en la que él yacía en esos momentos. Ginés duerme en la habitación del fondo, la que en tiempos de sus abuelos se encontraban las pequeñas cochiqueras y que en la última reforma habían pasado a ser habitaciones, entre ellas la suya. Situada en la parte de atrás de la casona, la vista que se podía contemplar no era la más bonita de disfrutar. Los limoneros que plantara su abuelo por los sesenta, sus ramas, amenazaban con invadir el pequeño cuarto y la luz del día se colaba con dificultad entre las frondosas hojas de los frutales. Para Ginés el sol estaba llegando con retraso a su reunión en la que se había citado con el día. Nunca había tenido tantas ganas de que llegara la hora del desayuno.

Ginés, de nuevo maldijo su suerte. El mozo no se tenía por un ser desgraciado, pero si creía firmemente que tenía ese punto de desherado que lo hacía infeliz en momentos puntuales. Presumía de que, si algo inoportuno tenía que ocurrir, siempre se produciría el día que a él más le perjudicara. Evidentemente, como hoy esperaba la llegada del cartero y que tras leer la carta, Laura, pasara por el quijero, levantara la cabeza y lo mirara por primera vez en todos los meses en los que él se dedicaba a observarla... Pues hoy llovía a mares... Pensaba, con el entusiasmo que solo desarrollan los que saben que por mucho que se animen son un equipo inferior y van a perder, el tiempo cambiaría y cesaría la lluvia. Era plenamente consciente que por el quijero que serpentea a la par del azarbe nadie, en su sano juicio pasaría en varios días, debido a la cantidad de barro que se había formado. Pero él, con un optimismo que sabía plenamente injustificado, quería pensar que, si Laura leía su misiva, bien la curiosidad o bien la coincidencia de pareceres, la haría pasar tras la bardiza del juego de bolos de su padre.

El zagalico tenía preparada la excusa que le diría a su progenitor para no ir al conservatorio. Estudios que había elegido, no por su amor a la música, porque él, amor, amor.... cree que de momento sólo lo siente por Laura, si no, porque creía, que tocar el trombón de varas sería más entretenido que estudiar Ciencias Exactas en la Facultad. Existía una segunda causa para elegir ese centro de estudios. La negativa de su padre a comprarle una moto para acercarse al Campus de la UMU, le hacía tener que emplearse en compañeros para ir a estudiar o a adquirir un bonobús de por vida. Ginés, pragmático por convencimiento, calculó que si el trombón de varas no le satisfacía plenamente en el futuro, al menos, se ahorraría un montón de kilómetros y compromisos con compañeros de viaje, ya que el conservatorio se encuentra a unos pocos metros de casa. El caso es que, como su padre estaba deseando que se quedara atendiendo las necesidades del negocio, admitiría encantado que hoy se celebraba el patrón de los músicos de metales, San Huberto de Lieja, ( a la sazón patrón de los metalúrgicos), pues si le decía que era Santa Cecilia, no se lo iba a creer, ya que la abuela era cartagenera y él estaba acostumbrado a ir a la romería de la Santa y le iba a extrañar el cambio de fecha.

Todo salió a la perfección. El padre tragó la trola del jovenzuelo y éste permaneció durante todo el día atendiendo el mostrador del pequeño bar del negocio paterno. Llegó la hora a la que habitualmente solía pasar el cartero y se puso raudo en el umbral de la puerta de la bodega , con el pretexto de recoger el correo, pero con la intención real de ver, si entre las cartas que iba a repartir por las casas cercanas, iba su inconfundible y destacado sobre azul y rojo. La cara se le puso colorá como un pimiento y el corazón se le aceleró a ritmos a los que cualquier mortal hubiera sufrido una crisis cardiaca. Vió el sobre, lo recibiría Laura en unos pocos minutos. A todo esto, el tontín del cartero, acostumbrado a que los sobres rojos y azules fueran para el tabernero, lo puso en el lote de su padre, sin acertar a leer la dirección del destinatario. Ginés tornó a un tono aún más intenso de rojo, pero esta vez de furia y en un alarde de reflejos le espetó al funcionario: “¡Joder, Antonio!. ¡No ves que esta carta es para la vecina, para Laura!. El cartero, miró con asombro el sobre y sólo acertó a musitar. “¡Qué raro que las Destilerías Bernal escriban a esta chiquilla!”.

Esperó el tiempo que estimó necesario para que el cartero llegara a casa de Laura, entregara la correspondencia y ésta leyera su epístola de presentación, que esperaba que no fuera también de despedida...

Pasada algo más de media hora, Ginés se puso las botas katiuskas, cogió en una mano el paraguas y en la otra el rastrillo y a pesar de la tromba de agua que estaba cayendo se dispuso a realizar su labor diaria de alisar el campo de juego, sin otro objeto que el de observar a Laura a su paso. No tardó mucho en recibir un grito desde dentro de la taberna, con el que el padre, exento de ternura, le ordenaba: “¡Tontolpijo, que haces rastrillando el carril con esta tormenta!, ¿No ves que ahí no se va a poder jugar en al menos una semana?. ¡Ven p'acá y haz algo útil en toa la mañana!.

No le quedó más remedio a Ginés que entrar en la casa y ponerse a las órdenes de su padre... Y pensó, de nuevo, ¡qué malo es pensar!. “Le enviaré una nueva carta” dando por descontando que Laura pasaría y él no estaría en el lugar que le había indicado... Y con ésta, contaba Ginés que tendría que comprar un nuevo sello, Laura ya le debería veinte céntimos. Sin duda su historia de amor se estaba consolidando.

Y la carta comenzaba.....

jueves, 28 de febrero de 2013

La vuelta al mundo en mi birlocha, quedan noventa entradas.


Ya tenemos a los protagonistas. El zagalico se llama Ginés, si lo sé, entre sus muchos defectos también está su nombre... Este está posicionado en el lugar 27 del ranking de los nombres de varón más frecuentes en Murcia. Tiene, en mi opinión, un regusto a huertano que es donde el mozo pasa su vida. Situemos al chiquillo, ya talludito y poco versado en las habilidades del cortejo. Deambula por La Arboleja. Su casa, en bajo con soportal y parra a la entrada, pasó de sus abuelos a sus padres y si acaso siguiera en pie, dentro de un tiempo, será su única y escasa herencia. Fue levantada en el Camino de los Cabilas. Su oficio principal es el de estudiante, pero el nene no le dedica demasiado entusiasmo ni tiempo a ese menester. Los fines de semana ayuda a su padre en el Juego de Bolos que éste lleva desde tiempo inmemorial en el Carril de Los Chornos. El chavea realiza las funciones de recadero y se dedica a alisar el carril del juego para que los parroquianos lo tengan dispuesto siempre que deseen echar unas manos. En ese menester se afana cuando poco a poco fue reparando en Laura (nuestra otra partenaire). Del latín laurel, que no es precisamente una flor, pero cumple con los requisitos propuestos en el objeto de esta historia. Laura es el nombre que ocupa el puesto 18 en la lista de nombres de mujer más usados en la región. El caso es que Laura cruza por el quijero que serpentea junto a la bardiza que separa la acequia del juego de bolos y marca el lindero con el huerto del vecino de al lado. Laura debe ser estudiante, pues Ginés la observa los días de diario cruzar con su falda de tablas y cuadros escoceses, su cola en el pelo o unas coquetas trenzas. Laura es menuda y pizpireta en el andar. Ginés observa cada día como no se le hunden sus coquetos taconcicos al pasar por declive del brazal, liviana, tan sutilmente que pareciera que, como Jesucristo, cruzara sobre las aguas sin tocarlas...

Ya conocemos sucintamente a los dos protagonistas de la historia. Poco a poco iremos sabiendo más de ellos, lo que piensan, como son, que desean y como viven.

Por fin, Ginés reúne el valor suficiente para realizar el primer acercamiento a la chica que cree de sus sueños. Como buen huertano, nunca hace una pregunta directa, así que no va a ponerse en medio del azarbe y la va a abordar. Decide escribirle una carta y ésta dice así.....

Estimada señorita Laura:

Me llamo Ginés y no es mi intención asustarla cuando reciba ésta. Lo primero que desearía es poder explicar quien soy, como he llegado hasta usted y cuales son los motivos de esta misiva.

Todos los días cruza por el quijero de la acequia que pasa junto al juego de bolos de mi padre. Con ésto ya sabe quien soy, el hijo de Pepe “El chatarra”, el de los bolos.

Seguramente no se habrá fijado en mi persona. Le ruego que cuando reciba ésta, levante la mirada y al pasar por el brazal, ya he comprobado que camino a su casa, mire y allí me verá. El chico que lleva el mandil negro y rastrilla con obsesivo método la arena del carril. Que sepa usted que la arena ya hace años que dejó de necesitar ser rastrillada y mi señor padre me lo reprocha orientándome a otros menesteres, pero yo no puedo dejar de salir todas las tardes a moverla, con el único objeto de verla una vez más.

Si una vez leído ésto sigue con la hoja de papel en la mano, será que la curiosidad o el buen fin de estas letras le impulsan a llegar al final de la misma.

Se extrañará que mi carta le llegue en un sobre de “Destilerías Bernal”. Ha sido el único que el manazas de mi padre no ha roto al abrirlo para sacar la factura. El objeto de enviarla dentro de ese sobre, no es otro que el evitar que los brutos de sus hermanos se percaten de estas palabras y me partan la cara por rondar a la pequeña de la familia. Si alguna vez se fijó en mi persona, habrá observado que soy menudo y poca cosa para enfrentarme a los fieras de sus señores hermanos. Así mismo, es mi deseo, que su señor padre también se mantenga al margen de esta nueva y esperemos que larga relación, aunque sea epistolar. También he sopesado que su progenitor sospeche al percatarse que la destilería le envía una carta, pero eso es un mal menor teniendo en cuenta la fama de, con todo mi respeto, “mala follá” que tiene su señor padre entre los convecinos de su carril.

Para evitar este pequeño problema he ideado una sencilla forma de hacernos llegar las cartas, si es que usted desea dar respuesta a la mía. Al principio de la bardiza, junto a la pequeña loma que separa el brazal del carril hay una gran piedra. Seguro que usted no ha reparado en ella, no se preocupe, la he puesto yo esta mañana. Debajo de ella hay una bolsica y dentro de ella dejaremos, ahora y en el futuro, nuestras cartas, si usted a bien lo tiene. La única bolsa que he encontrado, es una que mi señor padre utiliza para que el atún de hijá no se le reseque. Nuestras cartas tendrán todas un fino y suave olor a mar, de la que se que a usted le gusta tanto visitar. Y si no huele a mar, al menos lo hará a un fruto de él, como es el atún.

Como es necesario que en todas las relaciones las partes convengan los términos de la misma, le comunico que el sello de esta primera carta me ha costado veinte céntimos, que en su momento serán abonados al cincuenta por cierto por usted y ya tenemos, usted y yo, algo en común, una deuda.

Vigilaré al cartero y como el color del sobre, rojo y azul es llamativo, me percataré cuando lo entrengan en su casa de usted. A partir de ese instante comenzaré a mirar bajo la piedra, para ver si obtengo respuesta. Es posible que tarde en hacerlo, la comprendo. Si viera que se demora en exceso iré dejando epístolas en el lugar convenido, mientras compruebe que usted las recoje.

Siempre a sus pies y esperando con verdadero anhelo su respuesta,

suyo que lo es,

Ginés

La Arboleja, Febrero de 2.013

sábado, 9 de junio de 2012

El Rayo que no cesa....

¡Qué ná!. Qué lo que más réditos conlleva es negar lo evidente. Ya lo sabéis, si os pillan en la cama con una antigua novieta o con la vecinica del tercero la mejor defensa es negar lo evidente. "¡Nenica, que esto no es lo que parece!", voceas a los cuatro vientos mientras buscas los calzones entre las sábanas... Y lo peor no es que las cosas ocurran, si no cómo y porqué hemos llegado a ésto.

¡Qué nos han rescatado!. ¿Y ha pasado algo?. Ná, que ha salido un menda (un tío que ha aceptado comerse un marrón como un piano a cambio de un buen sueldo y su posterior jubilación) y nos ha dado una explicación, con tanta maña, que casi me ha parecido que nos han hecho un favor. ¡Joder que los han puesto en el cargo para conseguir lo mismo a lo que nos abocaba el anterior gobierno, pero seis meses después. 

Aquí nos han mentido todos. Lo peor es que por lo visto, que el chiquillo se acostaba con su ex novia lo sabía todo el mundo, pero todos, también lo negaban. El nenico ese que nos dijo que al día siguiente de recibir nuestro voto, el mío no, los mercados nos iban a respetar y nos iba a llevar al país de la felicidad, o seguía mintiendo o era tan tonto del culo que no sabía de que iba el "corte". Si, el mismo que dijo que le iban a "subir las chuches" a no se que chiquilla y al final termino subiéndoselas él pero echando las culpas al otro... Ese mismo, es que ni ha dado la cara... Qué han sacao en las noticias al mismo menda que ayer dijo que "de rescate ná de ná". Pero si ayer nos mintió, porque hoy debemos creer que nos van a dar cien mil millones de euros, casi regalaos. Qué un poco más y encima nos invitan a cervezas... Si ayer mintieron, porqué hoy debemos creer que dicen la verdad...

Aquí nadie es responsable de nada, excepto los de siempre, que si no pagamos nos embargan... Sin preguntar si nos hemos gastado el dinero en putas o en leche para nuestros zagalicos de teta... Qué joder, que si escucháramos la pléyade de declaraciones de estos mentirosos compulsivos, lo que nos ha pasado ha ocurrido por la misma casualidad o explicación por la que a uno le ataca un virus o le diagnostican un cáncer... Porque sí, sin que nadie haya hecho "ná de ná".

Claro, que nos dirán que si es una herencia... ¡No me jodas!. ¡Hereditario es el colestorol que me dejó mi madre!. ¡Coño, pero tengo que apechugar con él!. Además yo no me presenté para remediarlo y ellos sí. Nos mintieron diciéndonos que tenían las recetas, que sabían el camino... Y su camino ha sido el mismo que le reprochaban a los otros... ¡Qué cara más dura!. Y el de la barba ni aparece, porque según su "correveydile" él no era miembro del Eurogrupo... Pero vamos, si nos van a dar por culo, que por lo menos venga a comunicárnoslo "la madame", porque creo que eso duele...

Qué estamos endeudados... Si, lo sé. Hace dos años me di cuenta y cogí y dejé de gastar, viví de la pensión de mi madre y me dediqué a pagar lo que debía... Coño, que nosotros ya hemos penado nuestra culpa... Y los de las Cajas de Ahorro, ¿cuándo van a penar la suya?. Si toda su pena es no cobrar unas pensiones vitalicias que pondrían la cara roja, al mismo inventor de la "falta de vergüenza"... Eso no es pena, eso es justicia... Ahora tendrán que responder por sus "presuntos delitos" o simplemente por su contumacia.

¡Qué no coño!, qué el de la barba tiene que dar la cara. ¿Qué no es su culpa?... Bueno, primero que en las comunidades autónomas estaban en el poder los de su PPartido y segundo, que él dijo que sabía como resolverlo. Si no sabía cual era la magnitud del problema, no es culpa más que de él, que primero tenía que haberse enterado... Si no sabía como resolverlo, de nuevo nos mintió, ¿porqué se ofreció para afrontarlo?. Si me han de sodomizar, que al menos sea un tipo guapo...

Si lo sé, esto es hablar por no callar. Al final nos volverán a recortar el sueldo, nos subirán los impuestos, alargarán la jubilación y nos harán pagar por aquellos servicios que ya hemos pagado... Pero son listos y los españolitos somos muy envidiosos. Nos dividirán de nuevo... Lanzarán a parados contra funcionarios. Los unos dirán que los segundos son unos privilegiados y los otros diremos que en los buenos tiempos los albañiles que iban a mi casa a trabajar cobraban 3000 euros al mes mientras que nosotros teníamos un sueldo de mil y poco euros... Los unos dirán que los otros no trabajamos y se olvidarán que también son funcionarios los profesores que cuidan y educaban a sus hijos mientras ellos se iban a hacer peonadas de precio estratosférico. Los auxiliares de enfermería que le limpiaron el culo el día que entró en urgencias con un infarto y se le fue el punto y el bombero que subió al árbol para rescatar a su gato... Unos dirán que los funcionarios no están nunca en su puesto de trabajo y los vemos pasear por el Corte Inglés, cayendo en el mismo error que le recriminan a los otros cuando nos aplican el estereotipo de que todos los catalanes son unos roñosos o los españoles son toreros....

Qué no, que los funcionarios de ventanilla que nunca están en su puesto de trabajo son los menos... Como yo tuve un par de albañiles malos en mi obra o un camarero incompetente en la boda de mi hijo.... Son minoría y lo son porque los que abundan son los otros, esos que nos salvan la vida, educan a nuestro hijo o nos hacen salir con bien de un atasco. Los llamados de los "cuerpos generales" son la minoría y los funcionarios de manguitos y el "vuelva usted mañana", si los pusieran en la calle no daban ni para arreglar el bacheado del carril de "Las cuatro piedras". Esos son mil euristas, porque nos os engañeis, los que cobran más nos son los funcionarios, son los que "eventualmente" y con nuestro voto dirigen al ejército de servidores públicos. ¿Y cuantos son éstos?. Los funcionarios, digo... Pues aquellos que han querido los políticos. Nos presentamos a una oposición y me "gané el derecho a trabajar en la función pública". Ese fue mi único delito, querer trabajar en un puesto que ofrecieron a todos los "españoles" que cumplían unas condiciones y quisieron pagar las tasas para participar en la oposición. La culpa de que el trabajador, el funcionario en este caso, no tenga nada que hacer y mate su tiempo en el Corte Inglés, la tienen ambos, el funcionario por su escasa implicación y el puto político que tiene la obligación de controlar y dar objeto al trabajo del empleado. ¿Porqué no miramos y pedimos responsabilidades al político que convoca plazas innecesarias?. ¿Porqué no pedimos responsabilidades al político que no cumple con la obligación de fiscalizar a los trabajadores que tiene bajo su responsabilidad?. Al final nos echaran a pelear parados contra personal con trabajo, cuando la lucha no es entre nosotros, es contra ellos que al final se irán de rositas y nos dirán sacando pecho...¡Y menos mal que estaba yo aquí para solucionaros vuestros problemas!. Lo que no dirán es que los problemas no los hemos creado nosotros y que la solución la consiguieron a costa de que nos dejaran el culo "como un bebedero de patos".

¿Y qué tiene que ver toda esta mierda con el gran libro de poemas de insigne Miguel Hernández?.  Pues eso, que el bueno de Miguel en ese libro idealiza a la amada y la presenta como causa de sufrimiento... Y nosotros en estos crueles momentos que ahora vivimos idealizamos a nuestros políticos pero hacemos responsables de nuestros sufrimientos a nuestros iguales...

Pero no os preocupeis ya ha dejado dicho el de la barba a la selección que nos saque de nuestros sufrimientos... Total que si ganan la Eurocopa igual no tenemos que devolver ni un puto euro a nuestros socios comunitarios y entre la algarabía y el festejo, igual se nos van cien, doscientos o trescientos responsables de rositas...

Para los resentidos, en cuanto me quede sin trabajo, pues también nos tocará a los funcionarios, os lo haré saber, seguro que eso hará más feliz a alguno y creerá que estará más cerca la salida de su miseria...

Por lo demás, en las próximas elecciones gritaremos "¡Iniesta Presidente!. Y el próximo mundial 'Rajoy Selección!.

Besicos, sin resentimiento.

jueves, 31 de mayo de 2012

¡Si es que en cualquier comparación pierdo...!.

¡Escucha, zagalico!. ¡Qué en cualquier comparación pierdo!. Mira que me empeño en que mi apariencia atlética sea la adecuada... Me refiero a que las piernecicas estén debidamente musculadas, el culico duro y respingón. La ya cana y despoblada cabeza adecuadamente rasurada... Pero que nada, que al final siempre me delata el mismo detallico... A unos los conocemos por su afilada nariz, a otras por sus exuberantes y  desafiantes pechos... Otros por su estrábica mirada... Pero es que a mí lo que me delata es mi panza... ¡Oye!. Que después de bajar durante el verano pasado de 84 a 68 kilos, ¡aún tenía barriga cervecera y to'!. Cada vez que me autoimpongo ponerme a "plan", ocurre algo para que al tercer día, cual "cristo resucitado", tengamos un sarao o acontecimiento que me haga salirme de la disciplina prusiana a la que me someto. ¡Qué ni la "Dukan", me ha quitado el embarazo!. ¡Eso sí, me ha quitado peso, pero el niñico o lo que sea, sigue dentro!". El otro día me puse ya en los 72 kilos... largos, de los cuales al menos siete son de flotador... ¡Coño, que no me la veo!. ¡Pues ayer me tuve que ir a comer sardinas... !. Las sardinas, por si mismas no es que engorden mucho... Pero es que la cervecica, las tapicas, los "belmontes" y los gintonic's adjuntos si que se pegan a la tripa... Total, que si pesamos tó' eso "al fresco", no llegará a kilo y medio, sin embargo debidamente procesado por mi estómago se transforma en dos kilos trescientos gramos, aproximadamente, de grasa... ¡Milagros metabólicos!.

Todo esto en lo único que desemboca es en un desprestigio de la "profesión", en este caso de la profesión de "corredor popular". Es que es ponerme en la línea de salida de cualquier carrerica, por desprestigiada que sea ésta y ya me miran por encima del hombro los demás runers...

Mira como será la cosa, que el otro día, cuando paseaba, domingo por la mañana, por Ronda, me espeta uno: "¡Joder, qué rapido te has duchado!". ¿Es que hay alguna ducha pública cerca?". ¡Me cago en sus muelas, qué el tío había supuesto que, por el mero hecho de tener esa deleznable pinta de atleta, mejor dicho de antiatleta, no podía haber llegado más de diez minutos antes...

Pues eso, que como mi amiguico "Luis Spanjard" anda liado en buscar "la madre de todos los coeficientes", la fórmula mágica que nos devuelva un número que sea la madre de todas las informaciones sobre las carreras, yo voy a investigar como evaluar una variable que podríamos llamar "eficacia en el rendimiento". Me explico... Si estás delgao', has entrado como un burro, tienes una pinta que más parece esculpida directamente para colocarte en la portada de la revista "Runners"... y varias variables de este tipo, si tardas 18 horas en llegar a meta, tu índice de "eficacia en el rendimiento" será paupérrimo, comparado con el mío, que con esta pinta de Sancho Panza, pelos en las piernas, haber bebido ocho o quince cervezas en la víspera de la prueba y rematar con un gintonic para templar los nervios a las doce de la noche del día de la salida, pues yo tardé sólo trece horas treinta y tres minutos... ¡Mi índice de "eficacia en el rendimiento" debe de ser estratosférico!. ¡Coño, qué tengo que investigar pá' poder hallar la fórmula mágica que me encarame a cima del éxito deportivo. Eso sí, "relativo", no ganaré nunca nada pero mi "índice de rendimiento", será el mejor...
¡He dicho!.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Como que Robin es el novio de Batman...

He vuelto. Lo siento. Os voy a seguir hostigando. Tengo algunas ideas, ninguna buena ni suficientemente interesante, pero lo siento. Después de ésto, tengo que intentarlo. ¡En las próximas horas Garbanzito, os volverá a flagelar las meninges con sus neuras....!
Ese pliegue que se extiende de lado a lado. Ese ombligo que  se achanta entre sus "muslámicos" muslos.... para seis horas diez (III Ruta de las Fortalezas) que se convirtieron en 13:33 en los 101 km de Ronda. Es que hasta preguntaron a mis espaldas si había "hecho trampa". Pues sí, le hice trampa a todos los musculados y heterogéneos corredores de photoshop que nos hacen atrincherarnos en el "no es posible, yo entreno más y encima bebo menos....". Pues soy un bebedor y un corredor con tendencia a la compulsión y he vuelto, para daros mala conciencia.... jajajaja

viernes, 24 de junio de 2011

San Juan, noche mágica...

¿Qué tal chicos y chicas?. Seguidores que por miles colapsáis la red para entrar ávidos y primeros a saber noticias mías. La ausencia de noticias, son buenas noticias, dice el dicho, redicho.

Seguimos en la tónica de no tener nada importante que resolver, ni horizonte, ni perspectivas de que aparezca.
Hoy mientras llegaba a este nicho que llaman oficina me he recreado en la observación de la fauna y el paisaje que lleva desde mi casa, mejor dicho la de mi madre... Viejo, gordo, calvo y viviendo con mi madre, tengo la imagen perfecta de un relamido mariconcete... Bueno, que viniendo para acá me he dado cuenta que de nuevo ha cambiado el paisaje y la fauna que me solía encontrar en las mañanas de los viernes camino de la "ofi". El edificio está al final de una avenida que es la cañería de desagüe por donde deben pasar los últimos resistentes de las discotecas de moda que han llegado a ella a pie, han ido en taxi y se quedaron sin dinero para el regreso o simplemente después de una azarada noche se quedaron sin la compañía que les llevó a la discoteca y deben regresar por los medios más humanos que tiene... andando. La zona de los afters se encuentra en un "polígono industrial de los años setenta" que las empresas abandonaron por quedar demasiado céntrico, pero lo suficientemente alejado como para que el indice de población de los alrededores no sea demasiado elevado...

Se sabe que es otoño porque la jauría que regresa de los afters a las siete de la mañana está conformada por chicos y chicas de entre unos 20 a 25 años de media, que arrastran tacones imposibles, vaporosos vestidos que perdieron el glamour hace ya varias horas, trajes de chaqueta modernillos o simplemente "moda casual"... Es otoño y lo que celebran en los afters son las fiestas de la llegada de bienvenida universitaria y las fiestas para recoger dinero para los viajes de fin de carrera. Si el personal que habita a esas horas de la mañana la gran avenida sube la media de edad hasta los cuarenta largos, es que estamos en navidad. Las fiestas de empresa son las que poblan los garitos y discotecas y los que regresan a casa de la misma guisa que los que antes pasaron en otoño son los empleados, cada vez menos (el paro está acabando con este especimen), que celebran el solsticio de invierno, con lo cual adivinamos que ya estamos en invierno... Transcurridas las semanas de nuevo el animalario cambia y ahora la horquilla de edad es más amplia, además, ya no van vestidos como si fueran a pedir un préstamo a un banco... Unos van informales, otros de "tiros largos", otros de huertano... Adivinamos al instante que de nuevo hemos pasado de estación y llegó para iluminarnos con su luz y alegría la primavera, con sus procesiones, bando de la huerta, fiestas en general... Si cuando migran estos especímenes lo que nos encontramos son críos y crías de edad tan tierna como para que no sólo estuvieran en su casa, si no que nunca debieron haber salido, es que es verano... Estos animalejos se pasan dos años de su vida, todas las semanas, al menos una vez, tragándose una chapa que te cagas... Están haciendo los cursillos de la confirmación, si esa que los confirma en la fé de la Iglesia y que les hace ser más Cristianos, Católicos y Apostólicos... Pero, ¿para qué?. Pues muy sencillo, para comprarse un traje como si fueran novios o fuera su fiesta de pedida, calzarse en los tacoques, maquearse y hacerse peinados imposibles los chicos e irse de cena y luego de fiesta hasta que Garban vuelva al trabajo... No puedo entenderlo, tirarse dos años para Confirmarse en la Fé de Cristo y luego celebrarlo con una cena y una fiesta en un after y volviendo a casa con cogorzas como ollas express, rotos, hundidos y desarmados... ¿Dos años de chapa para eso?. Hay cosas que no entiendo...

Por mi parte ya estoy en los 71 kg. muy largos, pero 71. Lo raro es que cuando pesaba 79,7 tardaba en recorrer diez kilómetros cincuenta y cinco minutos y ahora tardo una hora y dieciseis... Bueno, ya descansaré y volveré a coger ritmo... Por lo demás todo bien, en veinte días como máximo llegare al objetivo de 68 y entonces como dice DUKAM tendré que afianzar el peso... ¡dios mío, mi reino por una cervecica!.

martes, 14 de junio de 2011

¡Buenos días, caballero!.

- ¡Buenos días, Caballero!.
- ¡Buenos días, Señorita!. - Contesta el galán desde pocos metros de distancia. 
El sol calienta como sólo lo puede hacer en esta bendita tierra o en el infierno, si es que desde allí se tuvieran noticias de la existencia del astro rey.

Poca más información se puede sacar de esta escena, excepto que la dama, más "emperifollada" que un búcaro en tiempos de navidad, parece tener hambre pues pregunta por el menú que le espera en la comida. Poca cosa si no fuera porque la coqueta señorita tiene 80 años, son las siete de la tarde y merendó hace pocos minutos y por esas cosas que tiene la vida es mi madre...

Es sorprendente la capacidad o incapacidad, según como se enfoque, que tiene el ser humano para sobreponerse a todo, tanto física como mentalmente. Muchas veces pienso que la humanidad y más en concreto la medicina está siendo muy cruel con sus congéneres. Investigar para salvar vidas que luego puedan ser plenas es bonito, modélico, generoso... Pero alargar la vida y el sufrimiento cuando quien vive no es uno, sino el que malvive es un ser que dejó hace tiempo ya su alma para vivir sólo en su cuerpo es trágico, triste y poco misericordioso, con él y con los que le rodean. Mi madre morirá dentro de diez o quince años, con el deterioro físico y mental que eso conlleva. El natural que implica el devenir de los años y el añadido por su Alzheimer... Su cuerpo funciona como un reloj, salvo pequeños desajustes como... Se orina a todas horas, come a todas horas, se levanta a todas horas, se acuesta a todas horas, busca y rebusca a todas horas, se enfada a todas horas y  a todas horas hay que estar pendiente de esa "niña" de ochenta años. Esta chica tiene una diferencia con el resto de las "niñas de su edad". Mientras que a las de cinco años las educas y ves que puedes sacar fruto a un trabajo de aprendizaje y modelado de la personalidad, con las "niñas de ochenta años" sólo es un trabajo tan absurdo como intentar bajar la temperatura de un desierto baldeandolo.

Pienso y calculo... Tiene ochenta años, yo tengo cincuenta y según la esperanza de vida y su estado físico actual, cuando le toque morir ya Zapatero me habrá dejado jubilarme... ¿Podré soportar tanto esfuerzo?. ¿Merece la pena tanto sacrificio?. ¿No cesará nunca esta plaga que nos destroza?. ¿Tendré algún día en el que me pregunte, es qué hoy no tengo ningún problema?. Nos vemos dentro de quince años, cobrando los dos la "dependencia"... Ella en silla de ruedas y yo detrás en la mía, jugando a los trenes. ¿Qué vida nos queda?... A ella que no se entera de nada, pero da trabajo como un curso de treinta mocosos de preescolar y a mí que me encuentro metido en la red del tranvía que se llama cuidar a una enferma sin recuperación, futuro, ni sentido... Vivir en esas condiciones, ¿para qué?. ¿Está viviendo ella, si no puede tomar ninguna decisión y las que toma son absurdas?. ¿Estoy viviendo yo?. ¿Porqué los hombre jugamos a ser dioses alargando la vida hasta límites que rayan en la paranoia?. ¿Porqué nuestra esperanza de vida es cada vez más larga, si no podemos vivirla?. ¿Si muriéramos cuando la sabia naturaleza nos mostraba la hora, enfermedades como el Alzheimer, sin cura, ni para los enfermos, ni para la familia, camparían a sus anchas como ahora?. Me levanto cansado, pero al anochecer me recupero porque sé que pronto se irá a la cama y podré suspirar y pensar y soñar, tranquilo, sin tensión, con la dejadez relajada del que no tiene nada que hacer y es feliz por ello... ¡Qué cansado estoy!. ¿Cuándo podré ser, si no feliz, si estar tranquilo, relajado, como cuando me sentaba en la orilla del mar y oía el soniquete de las olas, enamorado, feliz, lleno de proyectos?...¡Ufff, qué cansado estoy!.

Sigo como mi plan para bajar kilos... Entreno en un gimnasio (por supuesto por la cara) una hora más o menos y luego salgo a correr, cinco días a la semana menos los viernes, ese día sólo gimnasio. Los sábado y los domingos, unas veces a solateras y las menos con mi el Capitán Bajoca nos vamos a correr 20 km. de ida y vuelta a la Cresta del Gallo. Subida por los cuestones de Los Garras, bajada por Algezares... No pruebo el alcohol, no fumo, no follo y no como... ¡En fin, la vida idílica que cualquier "triste" quisiera para él y los suyos... Pero por lo menos le veo el color al esfuerzo... Ya estoy en 73 kg. y bajando... Para no llegar a tres semanas no creo que esté mal... Lo que peor llevo es la comida... El alcohol no lo hago tanto a faltar... El otro viernes salí y sin un gramo de alcohol en sangre fui capaz de reir, gastar bromas, divertirme como cuando el mundo era mundo y no la guerra invasora esta que vivo con los alienígenas intentando tomar las riendas de mi vida... ¡No todo iba a estar mal!.